Parece mentira, pero mi niña ya tiene seis meses, medio año. Aunque en realidad tiene quince meses de vida, desde que fue concebida. Recuerdo cuando estaba de seis meses de embarazo, con una tripa ya considerable, y lo que disfrutaba con sus pataditas, sus movimientos, cuando papá pegaba el oído y escuchaba el retumbar de su corazoncito… ¡Ay! Qué nostalgia me entra. Cuando me preguntaba cómo sería, su carita, su carácter, y ahora han pasado ya seis meses y aquí la tengo, preciosa, sonriente, sin parar de moverse, intentando coger todo lo que tiene cerca, mirándolo todo curiosa, contándome cositas en su lenguaje particular. Creo que en el primer año de vida cada mes es como si fuese su cumpleaños, ¡ya tiene un mesecito!, ¡ya tiene tres meses! ¡Madre mía, ya tiene medio añito! No puedo evitar preguntarme cómo será dentro de seis meses más. Pero quiero ir despacio, disfrutar de cada momento con ella (aunque no voy a negar que a veces querría que algunos momentos de “crisis” pasasen rápido), porque no volverá a tener nunca esta edad, y hay que aprovechar cada ratito con ell@s. Además ya se sabe que cuando se disfruta el tiempo parece acelerarse. Ha cambiado tanto mi vida en año y medio… A veces echo de menos quedarme por la noche viendo una película (si quiero dormir algo no me lo puedo permitir), ver un poco más a mis amigos (aunque l@s niñ@s no son excusa para no vernos), tener un poco más de tiempo para descansar… pero en general no echo de menos mi vida anterior, más que nada porque no concibo mi existencia sin mi tesoro. No sólo te cambia la forma de organizarte sino la manera de ver las cosas. A pesar de creer tener claros algunos asuntos referentes a l@s niñ@s Minerva me ha abierto los ojos en muchos aspectos; ha hecho que lea e investigue para estar bien informada y al mismo tiempo comprenda que el instinto de una madre es esencial; ha hecho que nos pongamos en contacto con otras mamás y otros niñ@s, asistiendo a grupo de apoyo, con lo vergonzosa que yo soy; ha logrado que descubra facetas mías que desconocía y ha hecho aflorar otras que reprimía. Puedo aseguraros que cada día aprendo algo nuevo, de ella y de mí. Ella es el origen de este espacio que de vez en cuando comparto con vosotr@s.

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