Mi madre ha sido costurera toda su vida, de hecho
cuando éramos pequeñas llevaban la labor a casa y trabajaba mientras mi hermana
y yo andábamos por allí. Fue su manera de conciliar por aquel entonces. Recuerdo
que cuando ya tuve cierta edad siempre me decía que tenía que aprender a coser,
y así podría hacerme yo todas esas ropas raras que a veces incluso le diseñaba
yo misma y le pedía que me cosiera. Pero nunca quise aprender (mi hermana
tampoco), no se muy bien por qué, con lo que me gustan las creaciones artesanales.
Pero resulta que, durante el otoño pasado, buscando
algo que hacer y para dar rienda suelta a mi necesidad de creaciones manuales,
se me ocurrió probar a hacerle a Minerva unas zapatillas blanditas (tipo pitterpatter) para estar por casa, ya que las que teníamos se le habían quedado
pequeñas. Mi madre me ayudó muchísimo, vamos, que muchas cosas las tuvo que
hacer ella porque yo era incapaz. El caso es que me animé y continué con una
serie de prendas que os muestro a continuación. Según han ido transcurriendo
los meses mi soltura ante la máquina de coser ha sido evidente, y cada vez
requiero menos a mi maestra, sólo para pequeñas dudas o para consultar formas
de hacer alguna prenda nueva. Gracias mamá.
Así que aquí os dejo algunas imágenes para que
juzguéis vosotros mismos.
Zapatillas luna. Así es como me estrené en la costura,
con muchísima ayuda, eso sí.  
Bandolera. Si buscáis en Internet hay muchas
descripciones de cómo hacerlas. Me hubiese venido de maravilla cuando Minerva
era un bebé para darle el pecho.
 
Mei Tai. Como no podía ser menos, yo quería un dibujo
de búhos, así que como no encontré ninguna tela (recientemente he visto unas
cuantas), hicimos el búho nosotras mismas con trozos de retales. Sacamos los
patrones de un post de Amor Maternal.
 
Zapatillas búho. Con pelo dentro para que resultasen
más calentitas en invierno. El caso es que no calculamos bien y le están algo
grandes, demasiado grandes. La talla es lo más difícil que he encontrado en
cuanto al calzado. Le regalamos un par a una amiga nuestra (a su nene que
cumplía un añito) y están encantados.
Poncho. Nuestra manta conjunta cuando salimos a dar un
paseo, os aseguro que vamos la mar de calentitas. A Minerva le hicimos otro
igual. Aquí mi madre tuvo mucha mano, que esto tenía más “tela” de la que
parecía.
Mei Tai para el papá. Este ha sido uno de sus regalos
de reyes. Aquí ya sólo intervino mi mano y la supervisión de mi maestra.
Mochila y riñonera a juego para el papa. Otros de sus
regalos de reyes, se quedó sorprendidísimo.
 
Mei Tai para la mamá. Mis propios regalos de reyes,
junto con los siguientes.
Mochila y riñonera para la mamá. Voy de lo más
conjuntada.
 
Continuaremos creando, que me ha picado el gusanillo y
ya no puedo parar.
  
Por cierto, si a alguien le interesa (pueden ser otros
dibujos) una bandolera o un Mei Tai junto con su mochila y su riñoñera a juego
que no dude en ponerse en contacto conmigo: duniatorre@gmail.com

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error: Contenido Protegido

Comparte en tu redes sociales

0

Tu carrito