De siempre me ha gustado mucho el agua, sobre todo bucear, sumergirme completamente, sin gravedad, permitiendo al cuerpo realizar maniobras casi inimaginables en tierra firme. Quizás sea porque provenimos de un medio acuático, el líquido amniótico, donde el feto (o embrión antes de la octava semana), se prepara para su nacimiento y se mueve casi a sus anchas (al final ya no tanto, más que nada por espacio), que el bebé posea ese instinto de supervivencia en el agua. Cuando se le sumerge, en los primeros meses de vida, posee el reflejo innato de cerrar las vías respiratorias. La matronatación es la natación para bebés, pero no la natación propiamente dicha, ya que hasta los tres o cuatro años no será capaz de aprender a nadar. Se trata más bien de un juego, donde el bebé, gracias a las nuevas sensaciones de ingravidez, y ayudado por mamá o papá, se irá desenvolviendo con soltura en el agua. Siempre guiados por un monitor. Algunos señalan que cuanto antes empiecen los bebés en el agua mejor, ya que estos están preparados desde el principio para el medio acuático. Pero lo que está claro es que antes del año los bebés se adaptan muy bien, pues luego van perdiendo sus reflejos innatos. En todo caso serán las instalaciones que elijamos para llevar a nuestr@s hij@s las que pauten la edad que ellos estimen oportuna, según estén preparadas para bebés más grandes o más pequeños. Las piscinas suelen poner un mínimo de seis meses de edad, aunque se de algunas que aceptan perfectamente a bebés de cinco meses. Las piscinas deben cumplir unos requisitos. Los más importantes son la temperatura, a unos 32 grados centígrados, la cloración del agua, entre el 0,5% y el 0,6% y que se trate por tanto de piscinas exclusivas para ell@s. Lógicamente deberán disponer de vestuarios con instalaciones adecuadas para el cambio o la alimentación de los bebés, además de personal especializado. Algunos de los beneficios para el bebé son los siguientes: – Enriquece el vínculo afectivo y de confianza entre los padres y el bebé. – Aumenta su coeficiente intelectual, al desenvolverse en un nuevo medio. – Fortalece su sistema cardiorespiratorio. – Estimula el desarrollo psicomotor. El bebé encuentra en este medio mayor libertad de movimiento, mejorando la coordinación y el equilibrio. – Ayuda al bebé a sentirse más seguro e independiente Pero lo más importante de la matronatación, al menos para mí, es el hecho de divertirnos juntos. Se trata de una nueva experiencia para seguir conociéndonos y que propicia el contacto físico y emocional entre la mamá o el papá y su bebé. Una experiencia más para disfrutar con ell@s. Os dejo un enlace a un artículo sobre matronatación, muy completo, y donde podréis enlazar con un listado de centros de toda España que imparten esta actividad: http://www.i-natacion.com/articulos/matronatacion/bebes.html

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