Hace unas
semanas tuve el privilegio de pasar un día entero con veinte mujeres
estupendas, y digo que fue un privilegio porque la magia que se crea en un
círculo de mujeres es grandiosa.
Me emocioné con
cada una de las presentaciones de esas veinte mujeres con sus historia
personales. Y agradezco a cada una de ellas lo que me aportó y lo que me
hicieron sentir, porque aunque parezca que cada historia es diferente tenemos
en común el mismo fondo. Todas estábamos allí para saber más, para conocernos
mejor, y gracias a Erika creo que todas salimos de allí tocadas y removidas (en
el buen sentido).
Cuando me enteré
de que Erika Irusta iba a venir a Madrid a impartir un taller del Ciclo
Menstrual me interesó mucho, pero si no me decidía era porque me
pillaba en la otra punta y entre las horas del taller y las del transporte
público se me irían 14 horas, todo el día, y nunca había pasado tantas horas
separada de mi niña. Me lo pensé mucho, y al final, sabiendo que mi pequeña iba
a estar perfectamente con su padre y que además me apetecía mucho hacer esto
sólo para mí, tiré hacia delante.
La maternidad
hizo que me reconciliara con la menstruación, ya que nunca tuve buena relación
con ella. Esto y cómo fue reencontrarme con ella tras el nacimiento de mi hija
lo contaba hace ya más de un año, lo podéis leer aquí. Pero el camino no
siempre es sencillo, la sociedad no nos lo pone fácil, el tener a alguien a
nuestro cargo se nos puede hacer cuesta arriba algunos días, nosotras mismas
muchas veces caminamos en nuestra contra y el aprendizaje nunca se acaba.
Empecé hace ya
unos cuantos meses, demasiados, el libro Luna Roja de Miranda Gray, y aunque me
gustaba lo he ido dejando aparcado, no se muy bien por qué. Pero si comencé a
apuntar cada día cómo me sentía, aunque muchas veces pasaban días y días sin
que apuntase nada, no soy muy constante. Pero ha sido ahora con este taller
cuando me he puesto más en serio, llevando a diario mi diagrama lunar, planteándome
muchas cosas que debería cambiar para que las cosas funcionasen mejor, claro
que no es tan fácil como parece, porque nos cuesta mucho soltar, descansar de
verdad, mirar hacia dentro, y en definitiva ser conscientes de que no podemos
con todo lo que pretendemos poder.
Muchas mujeres
estamos desconectadas totalmente de nuestro cuerpo, no es que no prestemos
atención a nuestros cambios y nuestras necesidades, sino que ni siquiera nos
conocemos físicamente. No sabemos dónde está nuestro útero ni nuestros ovarios
porque nunca nos hemos tomado un momento para tocarnos y saber exactamente
donde está nuestro centro.
Conocer nuestro
cuerpo, nuestro ciclo, nos puede dar la clave para todo. Lo primero que se
altera cuando nos pasa algo es nuestro ciclo menstrual. Y estando atentas y
dejándonos sumergir en cada una de las etapas del ciclo podremos sacar lo mejor
de nosotras. Pero para ello tenemos que aceptarnos y no negar ninguna emoción
ni ningún aspecto, sea cual sea, porque si sabemos lo que necesitamos y en vez
de prestarnos atención lo negamos será entonces cuando las cosas no funcionen.
Un ejemplo claro es que si no aceptamos y valoramos que hay momentos del ciclo
en los que necesitaremos estar más replegadas, y nos forzamos a salir y estar
hacia el exterior, no nos sentiremos bien, y de hecho nos enfadaremos con todo
y con todos.
Lógicamente esto
no es fácil, como decía antes, no es fácil necesitar estar a solas, en nuestra
introversión y nuestras intuiciones y tener que ir a trabajar o tener que
atender las demandas de nuestros hijos sin tregua. Puede ayudar el saber que el
sentirnos así es normal e intentar en la medida de lo posible que sea lo más
llevadero, pero en mi caso, el ser consciente de que durante unos días al mes
mi hija me molesta, así de crudo y literal, duele porque ella no se merece eso
y yo no puedo hacer otra cosa, porque es lo que siento. Para colmo ella lo nota
y se vuelve todavía más demandante justo cuando más necesidad tengo yo de estar
lejos, con lo que la situación se torna bastante desagradable para ámbas. Esos
días podemos pedir ayuda a los abuelos o que el papá procure estar más tiempo
con ella, pero incluso así, en nuestro caso es duro, porque las noches pueden
ser moviditas y precisamente mi paciencia no hace gala en esos momentos. Por
eso os digo que el saber que es normal ayuda, pero no soluciona. Al menos el
reconocerlo y el poder hablar y contarles a quienes tenemos a nuestro alrededor
lo que sucede, en mi caso a mi hija, es muy necesario, porque de esa forma lo
que no haremos en echar todo el peso fuera de nosotras.
Hay fases que
duran más que otras. Influye el entorno, nuestras circunstancia, etc. Las
cuatro fases del ciclo son:
– Fase
Menstrual.
Fase reflexiva,
del mundo interno, del instinto. Necesitamos descansar, ya que nuestro cuerpo
está haciendo limpieza. Es el invierno.
– Fase
Pre-ovulatoria.
Nos sentimos más
independientes y autónomas, con mayor actividad intelectual, prefiriendo
trabajar solas. Es la primavera.
Es la fase ideal
para comenzar proyectos, ya que estamos en la fase de la inspiración.
– Fase
Ovulatoria.
Nos sentimos más
extrovertidas, sociables, nos gusta relacionarnos, nutrir. Es el verano.
– Fase
Premenstrual.
Necesitamos
replegarnos, estar más en casa y descansar. Todo lo que no nos gusta sale en
esta fase, porque nos encontramos más sensibles e intuitivas. Necesitamos
marcar límites. Es el otoño.
En el diagramalunar podemos apuntar nuestro estado de ánimo, nuestra líbido, la ropa que nos
ponemos esos días, la música que escuchamos, la cantidad y consistencia del
flujo, enfermedades, etc. A lo largo de los meses, comparando, comprobaremos
coincidencias según los días y tendremos una herramienta más para conocernos e
incluso para organizar nuestra agenda.
El método sintotérmico
también es de gran utilidad a la hora de conocernos, no sólo para conocer
nuestro ciclo, como método anticonceptivo, sino que nos da información de las
anomalías que pudiera haber (que no tiene por qué haberlas). Tengo pendiente
estudiar más este método, ya tengo pedidos un par de libro para reyes, y
comenzar a utilizarle como otra fuente de conocimiento propia, ya que nos puede
proporcionar una información valiosísima.
¿Utilizáis
alguna el método sintotérmico o lleváis un diagrama lunar?

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