Quería haber
escrito esta entrada hace unas semanas, ya que fue cuando asistimos dos fines
de semana seguidos al teatro con Minerva. Sin proponérnoslo, una manera de
compensar el tiempo que hacía que no íbamos al teatro.
La primera vez
que fuimos Minerva tendría 22 meses aproximadamente y nos gustó mucho la
experiencia. Según ha ido creciendo hemos ido notando que lo va disfrutando aún
más, e incluso nos pide ir.
Como anécdota
recuerdo cuando el año pasado asistimos al cumple de una amiguita y su mamá
organizó un pequeño teatrillo con marionetas. La mayoría de los niños no se
quedaban quietos sentados, se iban, o directamente se asomaban a tocar el
“escenario”. Sin embargo este año, los mismos niños, esperaban sentados e
impacientes a que comenzase la función.
La primera obra
que hemos visto recientemente ha sido El guardián de los cuentos, de la Compañía Tartana,
recomendada a partir de 3 años. Personalmente me gustó mucho la puesta en
escena, fue muy enriquecedor, divertido y a ella también le gustó mucho. Se
trataba de un bibliotecario que tenía que ayudar a un hada a recordar de qué
cuento procedía, y a partir de ahí un montón de personajes trataban de salirse
de sus cuentos. Además al final les dieron a los peques una hojita con
pasatiempos y pudieron tocar a algunas de las marionetas de la obra. Mi hija
encantadísima de tocar a la rata Pérez y que esta intentase comerse su
camiseta.
La segunda obra
reconozco que la elegimos también para disfrutarla el papá y yo. Se trataba de
la obra Mis primeras Cuatro Estaciones, con Ara Malikian, una obra diseñada con
la intención de acercar la música clásica a los niños, en este caso de Vivaldi;
con una narración de fondo dando forma a la música, y con mucho humor. Me
encanta Ara Malikian, como músico es extraordinario y como actor es un payaso
total; le vimos hace años en Paganini junto a Yllana, y ya entonces me cautivó.
Me gustó mucho
la obra y la manera de juntar música, humor y narración, pero a mi hija no le
hizo mucha gracia, ella esperaba ver de nuevo a la rata Pérez, qué le vamos a
hacer. Aún así siempre extraemos alguna enseñanza, como aprender los trucos que
utilizaban para hacer lluvia o truenos con nuestro propio cuerpo, una música
nueva que ahora escuchamos en casa junto con la narración, o el aprendizaje que
supone todas las respuestas a las preguntas que nos hizo nuestra hija y nos ha
seguido haciendo a raíz de la obra.
¿Disfrutan
vuestros hijos cuando les lleváis al teatro?

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