Ayer volvimos de nuestras vacaciones. Un día y ya echo de menos el paisaje verde, las montañas, el mar, la niebla matutina, el aire fresco… y eso que aún estando en el norte hemos pasado algunos días de calor del bueno. Hemos disfrutado quince días estupendos, la verdad es que sin parar, todos los días hemos estado de un lado a otro. Bueno, todos los días menos uno, y es que nada mas llegar la pitufa pilló un resfriado que nos contagió a su padre y a mí con creces, pues ella no, pero nosotros llegamos a los 38 grados y el papá pasó un día casi entero en la cama. Y es que ya dicen que tanto cambio de tiempo no es bueno. Me hubiese gustado bañarnos, pero el agua estaba muy fría, al menos para nosotros, porque desde luego bañistas no faltaban. Eso sí, paseíto por la playa con los pies en remojo no pudo faltar. Sentamos a la nena un poquito en la playa pero eso de llenarse las manos de arena no le gustó nada, y es que la arena en la boca o en los ojos no tiene que hacer ninguna gracia. La ida, cinco horas, que no son pocas, fue muy bien. Minerva durmió la mayor parte del viaje, también hay que decir que madrugamos y tuvo que recuperar el sueño que le faltaba. Pero la vuelta nos llevó más de ocho horas, entre pérdidas de tiempo dando vueltas innecesarias y las veces que tuvimos que parar porque la nena estaba ya hasta las narices de tanto coche, y no me extraña, demasiado bien lo ha llevado. El día que salimos hacia Asturias cumplió sus nueve meses, ahora ya son medio más. Parece mentira. Hemos tenido que quitar todo lo que está a su alcance, y es que es un terremoto. Le encanta descubrir cosas nuevas, ponerse de pie para luego sentarse de culo (no se cómo luego después de tantas veces no le duele, benditos pañales), que la gente le diga cosas, perseguir a Orión (nuestro yorkshire) para jugar con él, parlotear en su idioma (a veces a grito pelao), poner caras… y tantas otras cosas más, es incansable. Si antes tenía poco tiempo ahora… lo que no se es cómo no adelgazo. Me dijeron que a los nueve meses iba a notar un cambio muy grande, pero yo cuando lo noté fue a los siete. Alrededor de los siete meses empecé a sentir que ya no era mi bebita, me dio tanta pena. Si, ya se, sigue siendo mi bebé, pero a esa edad noté un cambio tan radical, empezó a demostrar más su carácter, a dejar muy clarito que es lo que le gusta y lo que no, y a desarrollar sus pequeñas grandes habilidades de una forma vertiginosa, de un día para otro pasó de estar en su mantita jugando a recorrer curiosa toda la casa.
Cambiando de tema, una de las gratas sorpresas con las que me he encontrado a la vuelta es el reencuentro de Habiba y Alma, me acordé mucho de ellas. Me he alegrado muchísimo, aunque no tanto de que sus secuestradores actúen como si no hubiera pasado nada, y en vez de pedir disculpas se justifiquen sin ninguna vergüenza. Este tipo de cosas no pueden volver a suceder.
Para terminar quiero dar las gracias a Carol, de Nuestrapequeñacria, por darme el premio al blog pro-lactancia. Nunca hasta ahora había hecho mención de los premios con los que algunos blog se han acordado del mío en alguna ocasión, y es que para mí es muy difícil poder luego otorgar de nuevo esos premios. Siempre me han hecho mucha ilusión, pues que a alguien le parezca interesante o le llegue algo de lo que yo pueda comentar me alegra en el alma. El caso es que este premio me ha hecho una ilusión especial, y es que para mí la lactancia materna es fundamental, no sólo porque es el mejor alimento, sino porque es amor, contacto, consuelo, calor. Creo haberlo transmitido en mi blog. Para recoger el premio tengo que decir hasta cuando vamos a mantener la lactancia. Recuerdo que cuando estaba embarazada pensaba que daría el pecho si podía, luego a pesar de las dificultades del principio con las pezoneras, pensé que sería hasta los seis meses, pero ahora tengo claro que no tenemos fecha de caducidad. Será cuando mi hija decida ponerle fin, y espero que quede todavía mucho de esta maravillosa conexión entre las dos. Como ya os he dicho me cuesta mucho dar este premio, porque se lo daría a todas las madres que dan el pecho, pero si tengo que pensar en un solo blog que luche y trate como nadie la lactancia materna me viene a la mente Illena de Tenemos Tetas.
Y aprovechando el tema, quiero compartir con vosotr@s una obra de arte (cuyo autor es Sebastian Miranda) que nos encontramos de casualidad, paseando por Oviedo. Me encantó. Para celebrarlo estuvimos comiendo en un parque que había al lado y la nena y yo emulamos esta bella imagen.

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