Ya he comentado alguna vez que mi idea al principio era dar el pecho si podía, luego pasó a ser hasta los seis meses y ahora que ya los tenemos a la vuelta de la esquina pienso que mi nena tomará el pecho hasta que ella quiera. Quien sabe, puede que por algún motivo, vete tu a saber, sea yo la que decida destetarla. Pero en principio no tenemos fecha de caducidad. No hace mucho me he enterado de que una amiga tiene intención de destetar a su bebé cuando cumpla los seis meses. Me ha dado mucha pena. Pero está claro que cada uno con sus hij@s hace lo mejor que puede y lo mejor que sabe, y no porque no sea lo mismo que nosotros haríamos está mejor o peor. Dar el pecho tiene que ser, bajo mi punto de vista, motivo de placer. Depende tanto de la madre como del bebé, si uno de los dos decide que no quiere seguir con la lactancia no hay nada que hacer. A veces los motivos para dejar de dar el pecho son “erróneos”, con esto quiero decir que se piensa que por dejar de amamantar se van a conseguir una serie de cosas que no corresponden con la realidad. Si la mamá decide que está cansada de dar el pecho me parece que está en su derecho, no es cuestión de amamantar a su bebé por obligación y a disgusto. Pero muchas veces se piensa que por dejar de dar el pecho se va a descansar más, ya lo dice Carlos González en “Un regalo para toda la vida”, y eso no es así. El pecho no es sólo alimento, es contacto, consuelo, cariño. Por eso no tiene sentido decir que el bebé tiene vicio con la teta. El bebé necesita la teta, es normal y legítimo que esté todo el día “enganchado” a ella. A mí no me haría ninguna gracia que cada vez que le voy a dar un beso a mi pareja me diga que tengo vicio, ya se, yo no estoy todo el día necesitada de contacto, pero es que yo soy un adulto, voy y vengo cuando quiero, tengo mi vida, mis amigos, soy independiente y no dependo de nadie. Mi bebé depende totalmente de mí, y de su padre. La teta es una de las pocas maneras que tiene de relacionarse conmigo, con su madre, que en estos momentos es la única persona que necesita, aunque nosotras podamos terminar cansadas y hasta hartas de tanta demanda, pero es lo que tienen los bebés. Al igual que el llanto es su manera de expresarse, de decirnos lo que les pasa, aunque no les entendamos. En todo caso la teta podría decirse que es la anestesia, porque calma todos los males de nuestro bebé. Les relaja, les calma, les consuela, les duerme, les distrae, les acerca a nosotras, les abriga, les alimenta. Si se les quita la teta hay que compensárselo por otros medios. No pensemos que es tan fácil. No me imagino yo otra cosa mejor que la teta para dormirles por la noche cuando se despiertan. No quiero ni pensar en tener que levantarme en plena noche para preparar a la nena un biberón o darla paseos para que se duerma. Que a los seis meses empiecen con la alimentación complementaria no quiere decir que dejen de despertarse por la noche, todo lo contrario, cuanto más mayores más velan por saber que tienen a mamá cerca, pues sin ella no son nadie. Minerva ya no está todo el día “enganchada” a la teta. Ahora le interesa más curiosear todo lo que hay a su alrededor. Además las tomas son mucho más cortas. Esto no quiere decir que yo disponga de más tiempo que antes. De la teta no estará “colgada” todo el día, pero de mí sí, ¿dónde mejor que es los brazos de mamá, o de papá? Por eso no tiene sentido la frase “voy a destetarlo porque no me deja hacer nada”.

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