Recuerdo cuando a los tres meses de dar a luz,
encontrándome en un hospital visitando a mi padre, al que habían operado, una
enfermera nos preguntó a los que andábamos por allí si queríamos donar sangre.
Cuando le dije que estaba dando el pecho puso cara de “tu no te preocupes que
tienes muy buena excusa” y tajante me dijo que entonces no podía, sin
preguntarme siquiera la edad de mi bebé.

El donar sangre me parece una decisión personal y altruista,
que a mí me gustaba llevar a cabo cuando podía. Desde que nació Minerva he
querido volver a donar y si no lo había intentado hasta ahora era porque todo
apuntaba a que me iban a rechazar.
He tratado de buscar en qué se basan para rechazar
como donante a una madre lactante y la verdad es que no hay nada que diga
explícitamente tal cosa, ya que no hay estudios científicos al respecto.
La
Cruz Roja Española sólo dice que se excluye a la mujer
embarazada y que esta podrá donar transcurridos seis meses tras el parto. Sin
embargo, por citar otra fuente, la Cruz Roja Americana aunque también excluye a la mujer embarazada permite que esta done
sangre pasadas seis semanas del parto. Ninguna hace mención a la lactancia.
El motivo que suele alegarse cuando a una madre
lactante no se le permite donar sangre es su nivel de hierro. La verdad
es que es una cosa que no entiendo, no le encuentro mucha lógica. Primero
porque no perdemos hierro a través de la lactancia. Segundo, resulta que sí
podemos donar estando con la menstruación, caso en el que ya estamos perdiendo
sangre y podemos (o no) tener un nivel bajo de hierro y encontrarnos más
cansadas, y esto se argumenta afirmando que con la prueba de la hemoglobina (previa
a la donación) se comprueba que el nivel es el adecuado. Tercero, porque si se
mira precisamente el nivel de hemoglobina y este es normal es porque estamos en
óptimas condiciones para donar. Y cuatro, no estamos hablando de acudir a donar
sangre recién paridas, sino con niños que ya comen muchas otras cosas además
de pecho.
Así que en mi empeño por donar sangre, y ya que no
encuentro datos científicos que respalden tales opiniones, decidí acudir a un
autobús de donación de sangre que viene de vez en cuando a mi barrio, omitiendo
el hecho de estar dando el pecho. Triste, lo sé, pero es a lo que algunas
madres lactantes recurrimos si queremos ayudar con nuestro acto a quien
necesite de esa sangre.
De esto hace ya unas semanas y os puedo asegurar que
me encuentro igual que siempre. Lógicamente antes y después de acudir a donar
sangre tenemos que habernos alimentado bien y haber bebido muchos líquidos,
preferiblemente agua.

He querido editar este post para añadir esta información de la web e-lactancia.org, lugar de referencia, para la consulta de medicamentos y plantas, de toda mamá lactante y los profesionales que las atienden a ellas y/o sus bebés:

«Riesgo para la
lactancia:
Nivel 1
Riesgo bajo.
Bastante seguro.
Riesgo leve o poco probable.
La lactancia en sí misma no es una contraindicación para donar
sangre. 

Las restricciones para que una madre lactante done sangre están encaminadas a
preservar sus niveles de hierro y evitarle un estrés nutricional adicional.
Pueden tener más que ver con el embarazo y el parto que con la lactancia en sí.
Diversos organismos responsables mantienen un amplio rango
de tiempos de exclusión como donante tras el parto, que va desde las 6 semanas
de la American
Association of Blood Banks y la American Red Cross,
pasando por las 12 semanas en Paraguay con aprobación médica previa, los 6
meses de El Salvador y Hema-Quebec hasta los 9 meses de la Australian Red
Cross y del United Kingdom Blood Transfusion Services (el criterio de este
último es excluir una semana más de lo que duró el último embarazo). La Organización Panamericana
de Salud y el Ministerio de Sanidad Español excluyen por completo la donación
en madres lactantes. Cruz Roja española excluye 6 meses tras el parto.
Esta falta de consenso no beneficia a nadie. Criterios muy
estrictos pueden perjudicar el nivel de donaciones (máxime cuando son las
mujeres las más dispuestas a donar) y hacer que las mujeres que amamantan se
sientan sobreprotegidas y menospreciadas.
Posiblemente sería mejor individualizar a nivel médico los criterios, basándose
en la cifra de hemoglobina, estableciendo un tiempo prudencial realista tras el
parto y adecuar protocolos específicos para mujeres que desean donar sangre.»

¿Será un mito más en torno a la lactancia materna?

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