Antes de quedarme embarazada, incluso antes de plantearme ser madre, siempre me había llamado la atención ver a una mamá con su bebé colgado de un pañuelo, bien fuese a la espalda o delante. Por aquel entonces todas estas mamás que yo veía, tampoco eran muchas, eran en su mayoría de origen africano. Más recientemente parece que las españolas se empezaron a animar a llevar a sus bebés (y no tan bebés) junto a ellas, aunque parecían preferir como portabebés una mochila, y por lo que he podido comprobar después, no siempre la más adecuada a la posición correcta para el bebé. A día de hoy cada vez somos más las mamás y los papás que llevamos a nuestro@s hij@s junto a nosotros, en fulares, bandoleras, mochilas ergonómicas… Cuando me quedé embarazada tenía claro que quería un portabebés para llevar mi bebé pegadit@ a mí, ya fuese para salir a hacer la compra o para dar un paseo. Me parecía más bonito (más tierno) y más cómodo llevar a tu hij@ colgadit@ de ti que llevarlo en un carrito a parte. Así que antes de nacer Minerva ya teníamos nuestros portabebés. Después de mirar en Internet encontré una tienda física (todo lo que encontraba era venta online) en Madrid donde poder echarles un vistazo. Aunque a mi el fular era lo que más me gustaba tenía mis dudas, pues me daba miedo de que se deshiciera el nudo o de colocármelo mal. Pero al final nos decidimos por un fular Hoppediz (no elástico, ya que da más juego) y la mochila Manduca. El fular para mí y la mochila para el papá, aunque yo también la uso de vez en cuando.
La manduca es una de las mochilas ergonómicas que respetan la posición correcta de la espalda y de ranita de nuestr@ niñ@. Como he dicho esta la utiliza el papá o yo cuando tengo que ir a algún sitio donde tenga que andar sacando y metiendo a Minerva y no quiera andar arrastrando el fular por el suelo. He de decir que la manduca es muy cómoda, pero todavía más cómodo encuentro el fular, ya que este se adapta a la perfección tanto a Minerva como a mí. Tras unas primeras veces de prueba es pan comido ajustarte y anudarte el fular, y colocar a la nena. A mi la posición que me resultó más cómoda y que reparte mejor el peso es la doble cruz, llevándola delante claro. Dentro de no mucho tendremos que aprender a llevar a la nena detrás, que ya va pensando sus kilillos; para primavera, y con lo cotilla que es (quiere verlo todo, así es como aprenden) seguro que estará la mar de feliz. Sin planteármelo me he convertido en mamá cangura, soy mamá porteadora, y si yo estoy contenta no os cuento como está Minerva. Porque no sólo utilizamos el fular para salir a la calle, sino también en casa. Si la nena no quiere estar un ratito sola, me da más libertad para hacer algunas tareas en casa, o si le cuesta dormirse le relaja que da gusto. Qué mejor que estar pegadita al pecho de mamá, oyendo latir su corazón, oyendo su respiración, respirando su olor, disfrutando de su calor (ya no se si hablo de mí o de ella, ja, ja). De hecho cada vez se está implantando más el método madre canguro, piel con piel, en el caso de los bebés prematuros, ya que se ha observado una mejor respuesta en los bebés, además de favorecer la relación madre/hij@. Son varias las ventajas de llevar a tu bebé contigo en un portabebés, a parte de la satisfacción que supone llevar a tu hij@ encima, como he dicho antes también proporciona comodidad, seguridad para ambos, transmite cariño y tranquilidad al bebé, y mejora y facilita la lactancia materna. Para finalizar os dejo un enlace donde encontrareis muchas más información, distintos portabebés, comparativas, posición correcta, ventajas, opiniones, etc.

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