Nunca he estado
muy de acuerdo con la celebración de fiestas ajenas a nuestra cultura, creo que
ya tenemos suficientes. Entre otros motivos, porque muchas veces estas fiestas
van  asociadas al consumismo, y ya
bastantes consumistas somos para añadir un motivo más. Pero he de reconocer que
este año me hacía mucha ilusión disfrazar a la peque, y es que todo lo que sea
que los niños disfruten y se lo pasen bien, bienvenido sea. Y teniendo en
cuenta que el disfraz se lo hice yo y que lo celebramos en el aula del grupo de
crianza de nuestra localidad, la celebración de consumista tuvo bien poco.
A algunas mamás
del grupo de crianza se les ocurrió que celebrásemos Halloween con los peques y
a todas nos pareció una idea estupenda. Cada familia llevó algo para picar, a
nosotros nos tocó la bebida, y al final nos juntamos con una super merienda en
la que nos pusimos las botas: un par de bizcochos, tarta de fondant con forma
de calabaza, galletas de arañitas, galletas monstruosas, gominolas caseras,
sándwiches, tortilla y muchas mas cosillas. Estaba todo tan rico y nos juntamos
tantos que apenas hicimos ni una tercera parte de las actividades que teníamos
pensadas para los peques. Aún así lo pasaron y lo pasamos de miedo.
Brujas, arañas,
calabazas, esqueletos y demonios llenaron la sala con su alegría y su no parar,
hasta Blancanieves estuvo con nosotros. Y algunas mamás tampoco quisieron
perderse la oportunidad de disfrazarse. Aunque en un principio no tenía
intención de ir disfrazada, otra cosa es que luego allí me pintase con pintura
de cara (mi hija se encargó de ello y dada la ocasión lo hizo la mar de bien),
recordé unos trapillos de aquellos años en los que íbamos a garitos siniestros,
y aunque no era un disfraz daba el pego para Halloween.
Como digo, el
disfraz de Minerva se lo hice yo, muy sencillo de hacer. El gorro de cartulina
con alguna luna y estrellita pegadas. Para la parte de arriba improvisé un
chaleco negro (abrochado en los hombros con corchetes) con aspas moradas en el
pecho. De complemento le quise hacer una calabaza, os dejo aquí de dónde saqué
el modelo. Y para la falda saqué la idea de un disfraz de pirata que tenía ya
medio preparado para carnavales (si, ya se que queda mucho, pero mi idea era
jugar a disfrazarnos cualquier tarde, y con todos los disfraces con los que nos
hemos ido juntando nos va a dar mucho juego), muy sencillo porque no hay ni que
coser, simplemente enlazar tiras de tul de los colores que se deseen en una
cinta, aquí tenéis la idea original. Debajo llevaba unos leggins negros y la camiseta que pensaba ponerla para el disfraz de pirata.
Podéis juzgar
por vosotros mismos el resultado. Me hubiese gustado poneros alguna fotillo de
la fiesta, pero ante todo prima el derecho a la intimidad.

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