La semana pasada
tuve el placer de escuchar por primera vez a Ibone Olza en la charla “El placer
de la lactancia prolongada” que organizaba la asociación Entre Mamás. Como ella
misma se describe, Ibone Olza es siquiatra infanto-juvenil y perinatal,
profesora en la
Universidad Autónoma de Madrid, investigadora y escritora,
además de madre de tres hijos.
La verdad es que
me supo a poco y es que en una hora un tema como este se queda corto de tiempo.
Aún así me encantó poder escuchar a esta gran mujer, que tanto lucha por el
bienestar infantil y maternal, el parto y la lactancia.
Ibone comenzó
con lo que sería la edad normal del destete. Según la antropología la edad
natural del destete estaría entre los dos años y medio y los siete años, esas
serían lactancias normales y fisiológicas. Por lo tanto, todo destete anterior
a esas edades tendría que ser considerado destete temprano, y habría que ver
qué secuelas se producen en esos destetes antes de tiempo (sean por el motivo que
sean).
“La
lactancia artificial es el experimento más duradero, sin grupo de control ni
consentimiento informado en la historia de la medicina” Frank Oski
Sabemos de los
efectos a corto plazo de la lactancia artificial, pero qué sucede con los
efectos a largo plazo. Un cambio en la alimentación de una especie debe tener
sus consecuencias. Es algo que llevo tiempo planteándome, se oye mucho decir
eso de “esas enfermedades antes no existían (o no estaban tan extendidas), todo
es por culpa de la contaminación”, hasta yo creía eso hasta que me convertí en
madre y empecé a leer sobre lactancia materna y lactancia artificial.
Realmente, como Ibone, creo que deberían llevarse a cabo estudios sobre los
efectos a largo plazo en nuestra especie no sólo de la introducción de la
lactancia artificial, sino de ese cambio de alimentación (desdeñando el
alimento diseñado exclusivamente para el ser humano) sin experimentación
previa, justo cuando más vulnerables somos y todos nuestros sistemas y nuestro
cuerpo está en plena formación y desarrollo. E incluso, proponía Ibone, estudios sobre el reequilibrio de la salud de la propia madre lactante.
Todo lo que
sucede los primeros años programa la salud futura. A mayor duración de la
lactancia mayor beneficios para madre e hijo, incluso para la sociedad. De
hecho no es hasta los 6 ó 7 años cuando madura el sistema inmunológico
Es increíble el
punto al que llegaban, y todavía continúan haciéndolo, algunos psicólogos al tachar,
sin ningún fundamento científico, a las madres lactantes de pervertidas, de
empeñarse en lactar para evitar la intimidad con la pareja, o para favorecer la
dependencia del hijo o incluso el abuso sexual de los hijos. Esas afirmaciones
provenientes de supuestos expertos han hecho mucho daño, convirtiéndose en
falsos mitos, a la lactancia materna, poniendo en el punto de mira a mamás y
niños que deciden prolongar la lactancia más allá del tiempo socialmente aceptable.
Puso un par de
ejemplos de estudios sobre lactancia prolongada. La
Dr. Karleen Gribble (enfermera australiana)
en un estudio a 107 mujeres lactantes y sus hijos, llegó a la conclusión de que
la mayoría de estas mujeres no se habían planteado amamantar durante tanto
tiempo, de hecho muchas habían tenido problemas al inicio de la lactancia y les
parecía raro cuando sabían de niños mayorcitos amamantados, pero fue
precisamente eso, el ver a otras madres lactar a bebés y niños grandes y el
placer de la lactancia con sus hijos lo que les llevó a continuar. Kathleen
Kendall, en un estudio sobre las consecuencias sociales sobre la lactancia
prolongada destacó el estigma social al que son sometidas muchas veces estas
madres.
En las preguntas
que se hicieron al final salieron también temas interesantes como la agitación
del amamantamiento, algo por lo que no todas las madres lactantes pasan, pero
también algo que no todas las madres lactantes conocen incluso cuando les
sucede. Es un tema que me gustaría tratar con detenimiento en otro post, pero
si os interesa leer sobre ello os invito a leer la experiencia de María M., en su
blog Crianza con Apego, aquí.
A pesar del poco tiempo la conclusión fue clara, hay que
visibilizar la lactancia prolongada, salir del armario. Es la manera de que se
vea, de que otras madres lo vean y aprendan, porque muchas mujeres poco o nada
han visto sobre lactancia materna. Hacer que se visualice la lactancia
prolongada es la mejor forma para lograr que esta sea vista como habitual y
normal, porque realmente lo es.

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