Tengo que decir que he comenzado el año por un lado muy ilusionada pero también bastante nerviosa, todo porque no paro de darle vueltas a un sueño, un proyecto personal que me gustaría convertir en realidad, pero para el que no dispongo del tiempo necesario para comenzarlo (mi pequeña buhita me demanda mucho todavía, aunque se entretiene sola algunos ratillos quiere que estemos con ella jugando; y no aguanta más de tres cuarto o una hora durmiendo sola, la tengo que coger para que continúe durmiendo su siesta, y por la noche hasta que nos acostamos nosotros lo mismo), y por otro lado me sobra mucha inseguridad e incertidumbre. Veo con alegría y un poco de envidia, cómo otras mamás blogueras dan el paso hacia esos maravillosos proyectos y eso hace que me anime a seguir en pos de mis deseos. Mi propósito es que no pase la primavera sin haber conseguido que este sueño se convierta en mi nuevo modo de conciliación.


Otra gran ilusión que venimos arrastrando cuatro mamás desde finales del año pasado, y que parece que en breve verá la luz, es un proyecto en conjunto para dar salida a nuestra experiencia y conocimientos como madres con el fin de compartir y dar apoyo en nuestra comunidad a todo aquel que se encuentre inmerso en el mundo de la crianza. Pensé que los Reyes Magos nos traerían este precioso regalo, aunque parece que tendremos que esperar unas semanas más. Pero seguro que en un par de semanas, o eso espero, os podré contar acerca del nacimiento de este deseado grupo.
En relación a este último proyecto, y porque desde que me convertí en madre ha sido algo sobre lo que necesitaba formarme, ya que aunque haya leído mucho el tener buenos maestros y saber donde encontrar información veraz y cercana era muy importante para mí, me decidí en noviembre a hacer un curso de asesora en lactancia materna. Mi cuerpo me pedía saber más, para mí, para mi hija, para otras madres y para la sociedad en su conjunto. Un curso que está cumpliendo todas mis expectativas y con el que estoy disfrutando cada segundo. En total son seis días enteros repartidos en un sábado al mes, y estoy deseando que llegue la siguiente clase, me aporta tanto y aprendemos tanto que cuando terminemos lo voy a echar de menos.
Así que aunque para mí el año nuevo nunca ha significado vida nueva, espero de corazón que en este año se cumplan todos vuestros sueños y todas vuestras ilusiones.

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