Este sábado tuve
el placer de escuchar a Jose María Paricio en una de las conferencias del III
Ciclo “Conociendo a Nuestros Hijos” que organiza la asociación Besos y Brazos.
Para quien
todavía no lo sepa a Jose María Paricio le debemos la existencia de la página
e-lactancia.org, una página imprescindible a la hora de consultar medicamentos
o plantas compatibles con la lactancia tanto para mamás que dan el pecho como
para profesionales sanitarios. Paricio es doctor en medicina, pertenece al
Comité de lactancia de la Asociación
Española de Pediatría, es director del museo virtual de
lactancia materna Telasmos y fue Jefe del Servicio de Pediatría del Hospital de
Marina Alta de Denia.

Como defensor de
la lactancia materna vino a hablarnos de las rutinas sanitarias de las que
habría que desprenderse, de las leyes para la promoción y protección de la lactancia
y por supuesto, de los medicamentos compatibles con esta.
Rutinas
sanitarias

Definición de
rutina según la RAE:
rutina.
(Del fr. routine, de route,
ruta).
1. f. Costumbre inveterada, hábito
adquirido de hacer las cosas por mera práctica y sin razonarlas.
2. f. Inform. Secuencia
invariable de instrucciones que forma parte de un programa y se puede utilizar
repetidamente.
Nos habló de las
muchas rutinas y procedimientos sanitarios que se realizan sin pensar, porque
es lo que se ha hecho siempre, y que además de no tener ningún fundamento
científico, muestran un total desprecio hacia la competencia del recién nacido
y la madre. Como ejemplos tenemos:
– Aspiración nada
más nacer.
– Establecer un
horario de amamantamiento cada 3 horas y entre 5-15 minutos de cada pecho. Esto
viene, entre otras cosas, porque los estudios que se hicieron sobre cuanto
tiempo tardaba en digerirse la leche, se hiceron con leche artificial, la cual
es más difícil de digerir.
– Recomendación
de dejar de dar el pecho si se es fumadora. Si una madre fuma es todavía más
importante que le de el pecho a su hijo ya que este tendrá, por ejemplo, menos
catarros si toma pecho que si no lo hace con una madre fumadora.
– Preocupación
por si la madre tiene leche. La subida de la leche tiene lugar entre los 4-5
tras el parto, y es a partir de ahí cuando habría que preocuparse si la madre
no ha tenido esa subida.
– Dar chupete al
recién nacido. El chupete confunde en un momento en el que la lactancia se está
estableciendo. A partir del mes ya no habría tanto problema.
– Separación
madre-hijo. Las rutinas que les permiten separarlos son:
            – Nada más nacer cuna reanimadora,
pudiéndose hacer las comprobaciones
              pertinentes con el bebé sobre la madre.
            – Cesárea.
            – Bañarlos. No hay prisa por bañarlos,
pero sobre todo es algo que pueden y deben 
              hacer los padres. Somos la única
especie que se deja quitar a su bebé nada más 
              nacer.
            – Cunas nido.
            – Ingresos fáciles para obserbarlos
o por protocolo.
            – Unidades neonatales blindadas al
exterior con trabas importantes de horario y 
              vestimenta.
– Suplemento por
desconfianza en la lactancia materna.
            – Doble pesada.
            – Preocupación por la hipoglucemia,
más allá de protocolos validados (UNICEF, 
              ABM) o para evitar el llanto.
            – Porque los pidan los padres.
Además existe
una discriminalización de los lactantes de leche materna con respecto a los que
toman biberón. Si por ejemplo van al pediatra porque el bebé lleva unos días
que no come mucho y está como apagado, por normal general al primero le
recomendarán un suplemento y al segundo le hará pruebas a ver qué le ocurre.
           
– Falta de
respeto por desconocimiento del Código Internacional de Comercialización de
Sucedáneos de Lactancia Materna y hacia nosotros mismos:
            – Exhibición de publicidad de casas
comerciales. Calendarios, carteles, bolígrafos.
            – Paquetes regalo.
            – Tarjetas de suscripción a
revistas.
Esto lo único que hace es fomentar
el consumismo y está comprobado que disminuye la tasa de lactancia materna.
Los riesgos para
lactancia materna, y en cuyo caso habría que apoyar todavía más esa lactancia
son no haber sido amamantada, menor nivel educativo, decisión tardía y
nacimiento gemelar, de nalgas o cesárea.
La lactancia
materna debe iniciarse lo antes posible. Hasta el inicio de la alimentación complementaria
no necesitan tomar otra cosa ni siquiera en verano. Se da a demanda,
frecuentemente y siempre que lo pida, respetando las tomas nocturnas, de los
dos pechos o alternando uno, eso dependerá del bebé. Un bebé sano alcanza el
pecho de su madre en los primeros 60-70 minutos.
Por último
remarcó la importancia de que los sanitarios destierren el temor a lo desconocido, tengan en cuenta el tiempo necesario de visita para la lactancia
materna, sepan manejar el llanto, los cólicos, el estreñimiento (a partir del
mes es completamente normal que un bebé que toma pecho haga caca una vez al día
o incluso cada cinco días), y abandonen las falsas expectativas en cuanto al
peso y la introducción de la alimentación complementaria.
Promoción y
protección de la LM
El objetivo es
sensibilizar a la población y a los sanitarios sobre los riesgos de la
lactancia artificial, es decir, facilitar una elección adecuada.
Los primeros en
defender la lactancia materna en el siglo XX no fue el gobierno, sino mujeres y
asociaciones ciudadanas. La más conocida fue la Liga de la Leche en 1956, con una labor fundamental y que
continúa hoy día.
No fue hasta
1979-83 cuando apareció el programa GOBI de la OMS y UNICEF, para disminuir la morbi-mortalidad
infantil. Y el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de LM en
1981. Pero sigue habiendo un gran desconocimiento y/o dejadez de los sanitarios
de este código. A parte de que las grandes empresas de leche artificial buscan
la manera de saltarse el código.
Por otro lado la IHAN (Iniciativa para la
Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia) pretender
conseguir una tasa de LM de más del 75% al alta en el hospital y establece
unos pasos que hospitales y centros de salud deben cumplir para tener la acreditación
IHAN.
El compromiso personal-sanitario debería fomentar la formación, la cultura
de la LM,
facilitiar la LM y
su divulgación. Contraindicarla, retirarla, dificultarla o ignorarla sin motivo
no es ético ni responsable. Debemos CREERNOS LA LACTANCIA, remarcó
Parcio.
Medicamentos complatibles
Hay que tener en cuenta que no es lo mismo embarazo que lactancia, en el
embarazo hay que tener más cuidado, pero en la lactancia sólo hay que ser
cauteloso y saber que la mayoría de los medicamentos pasan al pecho en
cantidades ridículas o ni si quiera pasan al pecho porque las moléculas son
demasiado grandes.
Como comenté antes, e-lactancia.org es una labor increible donde podremos
resolver dudas tanto sanitarios como padres, en cuanto a la compatibilidad de
un medicamento o planta.
Hay que mirar si:
– Inhibe la producción de leche.
– Pasa a la sangre de la madre. Biodisponibilidad. Con las cremas o los
inhaladores de uso local no hay que preocuparse.
– Poder eliminarse por la leche. Por ejemplo si las moléculas son grandes
es imposible que pase a la leche.
– Persistir en leche de la madre. No es lo mismo un bebé pequeño que mama
frecuentemente que un niño ya grande que hace tomas más esporádicas.
– Pasar a sangre del lactante.
– Ser una sustancia tóxica para el lactante.
Los anetésicos locales con la madre despierta, inmunosupresores,
antitiroideos, insulina, resonancia (contraste), radiografía, colirios,
inhalados para el asma o alergias, etc, no suponen ningún riesgo para el
lactante.
Por otro lado, si están contraindicados los anticoagulantes,
cardiovasculares, ginecológicos, antihistamínicos (primera generalción
–sedación-), drogas, diuréticos, psicofármacos, radiofármacos, radionúclidos y
en general la fitoterapia (por ejemplo, la galega, la alhova y el cardo mariano
se supone que aumentan la producción de leche, pero además de no estar
demostrado pueden tener efectos secundarios).
En el caso de la fitoterapia yo siempre recomiendo mucho cuidado a las
mamás, porque piensan que al tratarse de hierbas naturales pueden utilizarlas
sin problema y hay que tener mucho cuidado ya que muchas tienen efectos
secundarios e incluso están contraindicadas para la lactancia.

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