Nos gusta que nuestra hija sea quien decida qué le apetece hacer , si leer un cuento, jugar con tal juguete o tal juego, pintar, plastelina, recortar, disfrazarse, etc. Es una manera, además de respetar sus ritmos, sus decisiones y sus gustos, de fomentar la creatividad (el no guiarla) y su autonomía, entre otras cosas.

 

Sin embargo, de vez en cuando, solemos proponer nosotros algún juego o actividad que consideramos que puede gustarle o que nos gusta a nosotros por algún motivo en especial. Pero siempre es ella quien tiene la última palabra, si le gusta o no (puede que le guste pero sólo dure jugando cinco minutos, vete a saber). Porque nuestro fin es que nuestra hija disfrute jugando, así el aprendizaje viene de la mano.

 

Me apetecía matizar esto antes de pasar a contarte una de las actividades que estuvimos haciendo la semana pasada en casa. Estuvimos jugando con arena de luna. Nos encantó.Creo que estuvo cerca de dos horas jugando sin aburrirse. Te puedo asegurar que batió el record con creces.

 

Esta idea la descubrí en el grupo de facebook Montessori con ñ. Otro grupo que también te invito a conocer si te interesa la pedagogía Montessori es Shikoba Kids Montessori y más.

 

 

 

 

Con estos días de lluvia en los que mi hija está deseando poder ir al parque a jugar con la arena, qué mejor actividad que esta. El tacto no tiene mucho que ver con la arena, aunque si con la arena mojada. Y es muy sencillo de hacer.

 

 

 

 

¿Qué necesitas para hacer arena de luna?

 

– 4 tazas de harina.

 

– 1 taza de aceite de bebé.

 

 

También es buena idea tener un barreño o algo similar para jugar con la arena de luna.  Nosotros lo hicimos en un cajón de plástico del ikea.

 

Otra opción es hacerlo con aceite “comestible” de girasol u oliva, ideal para niños más pequeños que se llevan todo a la boca. De esa manera no hay peligro de que se lo traguen y así pueden disfrutar también lo más pequeñines de la casa con esta actividad. Depende del aceite que utilices quizás tengas que hacer la mezcla a ojo.

 

 

 

 

El resto lo puedes ver tu mismo, pues una imagen vale más que mil palabras. Seguramente haya quien piense que con esta actividad no aprenden nada, que sólo juegan. Pero quiero recordar que en todo juego hay aprendizaje.

 

 

 

 

¿Qué aprendizaje dirías que fomenta este juego?

 

 

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(*  Minerva y su mundo era el nombre del blog antiguamente. Por tanto todas las imágenes con esa marca de agua pertenecen a Soñando Duendes)

 

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