“Mira como le gusta la televisión, con lo chic@ que es”. Lo único que sucede es que les llama la atención tantos colores. De ahí a que les guste… En mi humilde opinión creo que les gustará mas que papá, mamá, lo abuelos o quien esté a su cargo, les presten atención, y no pretendan dejarles a cargo de “una niñera electrónica” Y menos aún haciéndoles creer que lo hacen por su bien, porque saben lo mucho que les gusta la televisión en sí o ese programa tan chulo de dibujos animados. ¿No será la propia necesidad del adulto de liberarse, descansar, o deshacerse por un rato (como prefieran llamarlo, lo mismo da) del/a niñ@? Los bebés más pequeños no se enteran ni de lo que están viendo, sólo aprecian colores y una gran intensidad de luz. Hay que tener en cuenta que los bebés aprenden poco a poco, y puesto que la televisión es una rápida sucesión de imágenes, los bebés no son capaces de digerirlo. Para ellos resulta una sobreestimulación. Se aconseja por tanto que l@s niñ@s menores de dos años no vean la televisión, pues la exposición prolongada de esta está asociada a un aumento del riesgo de sufrir obesidad, problemas de atención y reducción de la calidad del sueño. Está demostrado que los supuestos programas “educativos” hechos especialmente para menores de dos años, no hacen niñ@s más inteligentes, como pretenden vendernos las productoras. No les beneficia en ningún sentido. Además ¿qué hay mejor que la comunicación, el juego o el contacto directo, en definitiva la interacción, con personas de carne y hueso? Mi madre siempre comenta lo tarde que empiezan a hablar l@s niñ@s de hoy en día. Y es que la televisión parece que también afecta a su desarrollo lingüístico. Según Sally Ward, experta en problemas de lenguaje, “el ruido de la pantalla y el silencio del adulto que les acompaña acaban retrasando el momento de hablar”. Si lo que pretendemos es ayudarles a desarrollarse, dejémonos de vanas excusas, démosles lo que necesitan y lo que quieren: a nosotros los padres. Me hace gracia cuando oigo a algún padre o abuelo quejarse de que sus hij@s o niet@s de cinco años están todo el día enganchados a los dibujos, e incluso a la televisión en general (este último caso ya me parece aún más alarmante si cabe). ¿Cómo han llegado a ese extremo? ¿No será, quizás, por la cantidad de veces que les hemos dicho que no teníamos tiempo para ell@s y les hemos enchufado a la “niñera electrónica” para que no nos molestasen? El día que decida ponerle a mi hija “El rey león”, por poner un ejemplo, esperaré, primero, a que tenga una edad para entenderlo y disfrutarlo (difícilmente ocurrirá eso teniendo menos de dos años), y segundo, veremos la película de dibujos en familia, para disfrutarla todos juntos. Se me ocurren tantas cosas que hacer cuando mi niña tenga cierta edad, ella, su padre y yo… y sinceramente, ninguna tiene que ver con la televisión.

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