Se tiene la idea
generalizada de que los niños con tres añitos ya tienen que ir al cole. Son
muchas las  familias que no se plantean
esto, dando por hecho que es lo que toca y no se les pasa por la cabeza la
posibilidad de seguir otro camino que no sea el que marcan los demás. Una de
las cosas que quiero trasmitir a mi hija es su capacidad de plantearse las
cosas, de cuestionarlas, de actuar con consciencia; sabiendo lo que hacemos y
por qué lo hacemos, buscando nuestro propio camino.
El “tener que”
que tantas veces utilizamos sin darnos cuenta, “obliga a”. Los niños tienen
que…. ir al cole, saber comportarse, obedecer cuando se les manda (ordena)
algo, tener respeto a los adultos, etc. Es decir, que estamos diciendo que los
niños están obligados a ir al cole; están obligados a saber comportarse (cuando
muchos adultos no saben hacerlo); están obligados a respetar  a quien en ocasiones no le respeta a ellos,
recibiendo por tanto mensajes contradictorios; están obligados a obedecer porque
sí, sin ninguna explicación…
En el caso que
nos concierne, la frase sería, los niños con tres añitos tienen que ir al cole,
están obligados a ir al cole. Y tras esta frase va un sin fin de frases más
para justificarla. Los niños con tres añitos no necesitan ir al cole, no son
ellos quienes lo necesitan
. Además, por otro lado, no es hasta los 6 años
cuando es “obligatorio” escolarizarlos.
Muchas veces
ocurre que cuando nos salimos del camino general nos miran con desconfianza.
Y
en vez de pensar que cada cual lo hacemos de la mejor forma que sabemos, que
somos libres de elegir la manera de criar a nuestros hijos, en vez de
plantearse que quizás ellos también pueden, se enfadan y ponen en duda tus
decisiones por ir en contra de las suyas. Y no es que yo piense que voy en
contra de nadie, pero es que en la vida diaria suele ser cómo viven los demás
el que tú decidas hacer las cosas de otra manera.
Y no es fácil no
seguir la corriente, sobre todo cuando ves que te quedas solo.
Y esto es lo que
nos ha pasado con este tema del colegio. Casi todas las familias de nuestro
alrededor, con los que nos hemos juntado hasta ahora en los grupos de crianza,
han escolarizado a sus hijos. Y a pesar de tener las ideas claras, resulta que
te da miedo no seguir la corriente. Quizás sea ese el motivo por el que la gran
mayoría de la gente no suele salirse de la línea marcada.
Estas son
algunas de las frases que para mí justifican en muchos casos la creencia de que
los niños tienen que ir al cole
. Aprovecho antes para matizar que, por
supuesto, si los padres trabajan fuera de casa, y no tienen quien les eche una
mano, no les queda otra opción:
Se lo pasan
muy bien
.
¿Acaso no se lo
pasan bien con sus padres? Además esa frase no es extensible a todos los niños,
tomémonos la molestia de preguntarles y no demos nada por hecho. Seguramente
algunos se lo pasen bien, pero aun así puede que tengan otras preferencias.
Aprenden
mucho.
Claro que
aprenden, están en la edad de aprender, son esponjitas que absorben todo. ¿A
caso no han aprendido un montón de cosas en esos tres años?  ¿Pensamos que ya no tenemos nada más que
aportarles? Todo lo contrario. Tenemos
una total falta de confianza en nosotros mismos como padres, de la cantidad de
cosas que aprenden cada día con nosotros (siempre que estemos presentes
–accesibles-) y de lo que podemos enseñarles. Por favor, que tienen tres,
cuatro o cinco años, pero es que aunque tuviesen muchos más.
Si no van al
cole no podrán socializar.
Los niños pequeñitos
no necesitan estar con otros niños sino con un adulto o adultos que les de
seguridad y cariño. Es a partir de los tres años (algunos un poco antes, otros
después) cuando empiezan a socializar. Y eso lo harán a su ritmo y sin ser
obligados, en lugares como en los parques, con hijos de amigos, con primos,
familiares etc.
No llevarles
al cole es tenerles encerrados en casa y no les damos la opción de ver la vida
real.
Primero, la vida
real es la familia, las tareas cotidianas, la calle, el encontrarse con el
vecino, el panadero, el cartero. Por supuesto que no es estar en casa todo el
día.
Y segundo, nunca
la vida real ha sido estar encerrado entre cuatro paredes, un solo adulto con
casi 30 niños de la misma edad, diciéndoles lo que tienen que hacer.
Se acostumbran
a estar sentados y callados.
¿Y para qué
quiero que mi hija deje de comportarse como una niña? ¿Se acostumbran o se
resignan?
Les viene
bien.
He de reconocer
que esta frase ha terminado molestándome un poco.  ¿Les viene bien a todos los niños? Porque no
todos están preparados, ni a todos les gusta, ni mucho menos todos lo
necesitan. ¿Y para qué les viene bien? Esta afirmación, como otras tantas,
también me las encontraba con el tema de la guardería (aquí podéis leer el post
que escribí en su día). A los que les viene bien que nuestros hijos vayan a la
guardería o al cole tan pequeñitos es a nosotros los padres, tal cual. Porque
podemos desconectar por un rato, descansar, hacer lo que tengamos que hacer,
porque nos cuesta pasar 24 horas con nuestros hijos, cansa, claro que cansa. Me
gusta encontrarme con padres que me dicen sinceramente que les apetece a ellos,
porque necesitan un poco de desconexión, ya que les resulta muy cansado estar
todo el día con sus pequeños; y me gusta porque son sinceros y no se escudan en
afirmaciones tomadas por otros para justificarse. Y por supuesto no quiere
decir que por eso queramos menos a nuestros hijos.
– Y otras frases
como “es muy aplicado en el cole”, “no es nada vago”, “¿le gusta estudiar?”,
entre otras, que he escuchando referentes a niños de 3 y 4 años. Me parecen
fuera de lugar y, tengo que decirlo, de una total falta de información o
entendimiento de cómo es un niño de verdad y de su desarrollo evolutivo.
Por otro lado el
periodo de adaptación que llevan a cabo la mayoría de los colegios es irreal
.
Piensan que por ir aumentando paulatinamente el tiempo que el niño pasa en el
cole ya está todo hecho. A mi me costaría y mucho dejar a mi hija con un
desconocido, por mucha carrera que me diga que tenga. Y además se, porque me pongo
en su lugar, que el hecho de que te dejen con un montón de desconocidos da
miedo, angustia y desconfianza.  Y es lo
normal y deseable, porque creo que  ningún
padre queremos que nuestros hijos se vayan con desconocidos. ¿Entonces, por qué
un buen día de repente les dejamos con alguien que ni ellos ni nosotros
conocemos, sin antes haber pasado un tiempo todos juntos?
Personalmente
más de una vez he pensado escolarizar a mi hija para tener tiempo para mi, para
mi trabajo, y para recargar pilas. Porque un niño con una sola persona (el papá
está por supuesto, pero no todo el día) agota. Y en ocasiones puede hasta
sobrepasarnos. Por eso otra opción sería, si podemos, pedir ayudar para no
estar solos.
Y vosotros, ¿habéis
escolarizado a vuestros hijos? ¿Ha sido una decisión meditada?

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