Ya con mi pequeña recién nacida recibía preguntas acerca de si mi hija era buena. Reconozco que no entendía bien esa
pregunta, ¿un bebe tiene que ser bueno o malo?, nunca se me hubiese ocurrido
encasillar a un bebé con esas calificaciones. Así que terminé respondiendo “si,
como todos los bebés”. Luego fue cuando empecé a escuchar que tal o cual bebé
era malo, ¿el motivo? que el bebé dormía mal por la noche. Pero esa afirmación
escondía un desconocimiento del desarrollo infantil, y algo más de lo que no he
sido consciente hasta más tarde.

Un niño pequeño no
puede ser malo, su cerebro aún se está desarrollando, para ser capaz de racionalizar
y actuar con maldad
. No es la primera vez que comento que etiquetar a los
niños es una manera de menguar su autoestima. Por otro lado, pensar desde nuestra posición de adultos
que nuestro hijo es malo, sólo nos aleja de él.
La creencia de que los niños son pequeños tiranos es una
posición “fácil” y de desconexión que tomamos los adultos. Como he dicho antes,
el creer que los niños pequeños nos
manipulan es desconocer su mundo cerebral y emocional
. Ademas, tomando esa posición, no nos hacemos
responsables
, como padres, de nuestra influencia en el desarrollo de nuestros
pequeños y por tanto de su conducta. Si las necesidades emocionales y de
contacto no son satisfechas el niño lo expresará como buenamente pueda,
teniendo en cuenta que está aprendiendo, que no posee las herramientas que
nosotros tenemos (o deberíamos tener) como adultos, y por tanto su conducta puede
no ser la “adecuada”. Te recomiendo leer este artículo.

A parte de que el niño pueda expresar mediante una conducta (no
“adecuada”) su inseguridad, su miedo, su necesidad de afecto, en definitiva, sus
necesidades básicas no satisfechas, es normal que un niño se comporte como tal.
¿Cuál es el comportamiento normal de un niño y que no le convierte en malo,
ni mucho menos, por no hacer lo que nosotros  esperamos?
–         
El sueño del
niño es un proceso evolutivo
, que será como el del adulto en torno a  los 5 ó 6 años, siempre que no se haya
interferido.
–         
El niño comerá
según sus necesidades
y el hambre que tenga, no lo que nosotros creamos que
debe comer.
–         
Del mismo modo el
control de esfínteres es un proceso madurativo
que sucederá cuando el niño
esté preparado y no cuando decidamos que es hora de quitar el pañal, al que
nosotros le hemos acostumbrado.
–         
La única forma
que tiene un bebé de comunicarnos sus necesidades o su malestar, sea el que
sea, es través del llanto
. Es imposible que lo haga para manipularnos (en
el sentido peyorativo de la palabra) o para fastidiarnos.
–         
Un niño habla
alto, grita, corre, salta, no para quieto
(por supuesto hay niños más
tranquilos), explora, pregunta, es indiscreto, sincero…
–         
Es normal que,
como nosotros,  el niño se enfade, tenga
miedo o esté triste
, y puesto que está en pleno desarrollo sea intenso a la
hora de demostrar sus emociones y por tanto necesite de nuestra compresión y
contención emocional (que no represión).
–         
El niño tiene
derecho a negarse a hacer aquello que no le guste.
Dependiendo de la
situación podremos intentar convencerle a través del juego (si es más pequeño)
o a través de la negociación (que no chantaje, violencia o miedo).
–         
Algunos niños pequeños tienen etapas en las que pegan para defender su espacio o sus juguetes. No
los mueve la maldad sino el defender algo suyo y el no tener otras herramientas
para lograrlo, se trata de un instinto de supervivencia.
–         
Del mismo modo, su necesidad de seguir llevando el
chupete si le hemos acostumbrado a él, el hecho de que comience a caminar antes
o después, a hablar antes o después, etc, estando dentro de los parámetros
normales, no le hace más vago o menos inteligente. Las prisas y la necesidad de compararnos con otras familias es nuestro
problema
no de ellos.

Un niño que no duerme o no come lo que nos gustaría, que
sólo da besos a quien quiere, que intenta defenderse a través del insulto ante
el contacto no deseado con un extraño o no tan extraño, que no para quieto… es
un niño completamente normal y sano, y por supuesto no por esto es malo.

Los  niños son niños y se comportan como tales
Mi conclusión es que se
les etiqueta de malos a aquellos niños que no hacen lo que esperamos que hagan

(y esto depende del adulto que esté con ellos, no es para nada objetivo) y que por tanto molestan. El niño que
no nos molesta por la noche y es siempre obediente aunque vaya en contra de sus
necesidades, ese es el niño bueno.
Personalmente no quiero que mi hija sea buena o mala, quiero
que mi hija se comporte como la niña que es, aunque a veces me desespere, me
canse o me enfade, porque está
aprendiendo, porque quiero que sepa tomar sus propias decisiones y porque
quiero que juegue, explore y se divierta como una niña
(lo cual no quiere decir que no haya normas en casa o haga siempre lo que ella quiera). Yo tampoco me
comporto siempre como a ella le gustaría, y no por eso soy una mala madre, sino
que como todas lo hago lo mejor que puedo.

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