Hace unas
semanas una mamá nos comentó en el grupo de crianza si sabíamos algo de la nueva
ecografía que se estaba realizando en la semana 20 de embarazo. Hasta entonces
no había tenido noticias de esto. Luego, investigando y preguntando, vimos que
en algunos hospitales de España se viene realizando desde hace un año
aproximadamente una doble ecografía en el segundo trimestre del embarazo.
En la visitia del
segundo trimestre se realizan, en algunos hospitales (actualmente sólo se de
tres en la Comunidad
de Madrid, pero pueden ser más), dos ecografías, la ecografia abdominal como se
venía haciendo hasta ahora, y otra ecografía vaginal, para comprobar el cuello
del útero. Esto se hace con la intención de prevenir un parto prematuro. Si se
observa un cuello de útero corto se opta por insertar a la madre un anillo de
silicona para prevenir un parto prematuro.
Esta ecografía
se realiza de forma rutinaria, tenga o no la madre antecedentes o riesgo
conocido de parto prematuro. Y es una prueba a la que tenemos derecho a negarnos
(alguna mamá conozco) o no. Parece que todas y cada una de las pruebas y/o
diagnósticos que nos realizan tenemos que seguirlos al pie de la letra, pero se
trata de estar bien informados, porque la decisión es nuestra, incluso si
nuestra decisión es dejar la responsabilidad en otras manos.
Que se dan
muchos partos prematuros nadie lo pone en duda, y todo estudio y avance para
evitar esto es bienvenido. Pero lo que yo quiero plantear es que no hay
estudios suficientes de los efectos secundarios y perinatales de este anillo,
ya que se trata de un estudio reciente. ¿Realmente es necesaria esta prueba de
forma rutinaria a todas las mujeres?
El embarazo no
es una enfermedad, sin embargo muchas veces se nos trata como enfermas, incluso
se nos trata como niñas. En ocasiones no se nos consulta, no se nos informa, se
nos infantiliza con comentarios prepotentes, e incluso se nos mete miedo para
conseguir lo que el ginecólogo de turno quiere (si pidiésemos una segunda
opinión nos daríamos cuenta de que no todos dan la misma importancia a las
cosas ni tienen la misma opinión).
¿Si no estamos
enfermas por qué nos realizan pruebas rutinarias que en otros países no se
hacen? Muchas veces lo único que se consigue con esto es hacer creer a la madre
que algo no va bien, que algo no funciona bien en ella para poder parir con
normalidad, dando como resultado un efecto nocebo, en el que la madre a costa
de creer que algo en ella no funciona termina por no funcionar. Aquí podéis leer
un ejemplo muy común del efecto Nocebo.

Quiero dejaros un par de
enlaces para que juzguéis por vosotros mismos, el artículo donde se habla de
este “descubrimiento” y los datos del estudio. Lo que  yo saco de este estudio es lo siguiente: Un 94% de mujeres a las que SI se les puso el anillo
por cuello del útero corto no tuvieron parto prematuro, pero es que el 73% de
las mujeres a las que NO se les puso el anillo tampoco tuvieron un parto
prematuro. Hay que tener en cuenta todos los datos.

Creo que se deberían realizar más estudios e
investigar el motivo de tener un cuello de útero corto, como dice Kanguritos Canguritos (responsable del módulo de 
Cuidados Madre Canguro en mi formación como Asesora Continuum), para de
esa forma poder solucionar el problema y no el síntoma.

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