Tenía pendiente escribir sobre los pañales de tela, y es que como siempre voy con retraso. Pero como se suele decir, nunca es tarde si la dicha es buena.

Llevamos tres meses usando pañales de tela, desde que Minerva tenía siete. Hasta entonces llevaba tiempo con la idea rondándome por la cabeza, pero no terminaba de decidirme, y es que el hecho de que a mi compañero de ruta no le hiciesen mucha gracia pues no terminaba de animarme. Todo cambió cuando asistí a un taller en la Asociación Crianza Leganés, expuesto por la misma mamá que dio el taller sobre Los gestos del bebé (estupenda siempre, muchas gracias Sonia), junto con otra mamá que los usó con su hija mayor y ahora los reutiliza con la pequeña.

Puesto que nos hablaron maravillas de los pañales pop-in, y aunque ví algún otro modelo, decidimos (después de convencer al papá) apostar por ellos, y es que me veía perdida con la cantidad de marcas que hay (aunque os parezca mentira) de pañales de tela. Y no nos han defraudado, estamos muy contentos con nuestra inversión.

Son pañales llamados unitalla o todo en uno, que cubren toda la vida de uso del pañal de nuestros bebés, desde los 3,1 Kg hasta los 16 Kg., mediante broches, que reducen o aumentan su tamaño. El pañal pop-in consta de un cobertor impermeable, que no se nota en su apariencia externa, ya que es de una tela agradable al tacto; y dos absorbentes de bambú (de propiedades antibacterianas) que se ajustan mediante corchetes y, de esta forma, al poder separar todas sus partes, se seca enseguida.

Además atestiguo que sus barreras antifugas son infalibles. Sólo alguna noche, al principio, se levantaba con el body un poquito húmedo en la entrepierna, hasta que me di cuenta de que necesitaba, además del absorbente de noche (más grande, tres capas de bambú) un absorbente más. En mi caso le pongo el absorbente de noche más una gasa, doblada, de las de toda la vida. Eso, como en todo, depende de cada bebé, de lo meón que sea.

Al venderse en packs nos salía además más económico. Así que nuestro pedido constó de un pack de 10 unidades de pañales, que incluía sus dos absorbentes cada uno, tres absorbentes de noche, un rollo de 100 forros desechables, una bolsa impermeable para pañales usados y otra bolsa para llevar los pañales; pedimos también, a parte, cuatro absorbentes más de noche, tres gasas de algodón ecológico, diez gasas de las de toda la vida, tres absorbentes de cáñamo y dos rollos más de forros desechables.

Los forros desechables sirven muy bien para eliminar las cacas, ya que se colocan como primera capa del pañal y se pueden tirar por el inodoro, pues son 100% biodegradables; cuando sólo se ha hecho pis yo los vuelvo a lavar un par de veces más y luego los tiro. También hay que tener en cuenta que cuando se le aplica cremita al bebé en el culete hay que utilizar estos forros, porque de lo contrario la crema crearía una capa que inhabilitaría la absorbencia.

Lo que hago con el cobertor, si la nena sólo ha hecho pis, y no se ha empapado mucho, es dejarlo que se airee y lo vuelvo a utilizar de nuevo antes de echarlo para lavar.

Si queréis saber un poco más sobre los pañales pop-in os dejo el post que Ana, de Kanguret, escribió sobre ellos.

Al poco tiempo de estar usándolos me enteré de que Eloísa, del blog Una maternidad diferente, mamá experta en pañales de tela, entre otras muchas cosas, daba un taller sobre estos. Por cierto, para quien no lo sepa y le interese, se ha embarcado en el proyecto de una tienda online, Culitos de Tela, especializada en el asesoramiento y comercialización tanto de pañales de tela como de pañales ecológicos desechables. La verdad es que me encantó, ella siempre tan dispuesta. Pude resolver alguna duda que todavía me rondaba y conocí otros modelos y sus diferencias. Me enamoré a primera vista de un par de ellos, el blueberry onesize (pañal también unitalla, pero en este caso rellenable, con lo que aunque sólo se haya hecho pis no se puede volver a utilizar otra vez) con unos buhos estampados monísimos, y el cobertor weehuggers de talla grande (de 7 a 16 kg) con un estampado de flores precioso. Os puedo asegurar que estos dos pañales hacen furor entre nuestros familiares y amigos, sobre todo ahora en verano que los puede lucir como otra prenda de ropa más.


Os tengo que decir que aunque estoy muy contenta con estas tres marcas de pañales, los que mejor veo que se adaptan al culete de la nena son los pop-in. El único fallo que les veo, pero que para mi no supone ningún problema, es que sólo son de un color, blanco, amarillo, azul, verde o naranja, por lo que pueden resultar un poco sosos para quienes les llame más la atención la estética de la multitud de colores y estampados de otras marcas.

Con esta cantidad de pañales y absorbentes nos apañamos la mar de bien, sin necesidad de utilizar desechables. A ver, no voy a deciros que ya nunca de los jamases los utilizamos, en alguna ocasión, como cuando vamos a la piscina, o en las vacaciones, pues usamos los desechables y tampoco pasa nada. Eso sí, desde que usamos los pañales de tela los desechables me parecen una guarrería, y es que no son otra cosa mas que plástico.

Para el lavado no se recomienda usar jabones con suavizantes ya que puede alterar la capacidad de absorbencia de los absorbentes (valga la redundancia). Yo uso las nueces de lavado (unas frutas que actúan como jabón natural) y la verdad es que, aunque tenía mis dudas, la ropa queda impecable y resulta mucho más sano para la piel (aunque yo nunca he utilizado suavizantes con la ropa de la nena).

Para los pañales sucios utilizo una papelera con tapa de los chinos, bastante más barata que los cubos que se venden para tal uso. Los voy echando ahí sin añadir agua ni nada más, hasta que pongo la lavadora junto con el resto de la ropa de la nena, cada cuatro o cinco días. Os cuento esto aunque ya sabéis que cada familia se apaña según sus necesidades.


Como antes he hecho mención a la piscina os diré que también le hemos comprado un pañal de natación de tela, en vez de los desechables que venden para el agua, y que no me gustan nada. Tiene una malla que evita las fugas en el caso de que se haga caca. El pis no lo retiene, pero tampoco lo hacen los desechables. Tiene también corchetes para hacerlo más o menos grande, aunque vaya por tallas, ya que cada talla abarca varios kilos. De esa forma Minerva va de lo más chula, sin miedo a que se produzcan escapes.

Los motivos por los que prefiero los pañales de tela a los desechables son varios, todo ventajas:

Cuidado de la piel del bebe. Los pañales desechables están fabricados con plásticos y materiales contaminantes que hacen que el culete se cueza y por tanto se exponga a más irritaciones y/o alergias.

Cuidado del medio ambiente. La cantidad de desechos no biodegradables que generan los pañales desechables es astronómica.

Cuidado de la economía familiar. Se trata de una muy buena inversión que se amortiza a no muy largo plazo, y si no echad cuentas de lo que os gastáis en pañales al año.

Son reutilizables. Podemos utilizarlos con futuros hijos, prestárselos o regalárselos a familiares o amigos.

Y para qué negarlo, Minerva está mucha más mona, si cabe.

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