Esta entrada está dedicada a las personas que no tienen hij@s pero que se juntan a menudo con gente que si l@s tiene. Tenemos gente cercana que este año han tenido niños, tres parejas concretamente. A parte de la alegría de su embarazo y el posterior nacimiento del bebé, me alegra también mucho que cuando nos juntemos los “adultos” Minerva tenga a esos nenes para jugar juntos. Y no se queda ahí la cosa, porque tenemos otros dos niños de dos añitos ya (hay que ver cómo pasa el tiempo, ya me lo dicen sus mamás), con los que también nos juntamos cuando podemos. Y su primo de casi cinco años, que como se entere de que no le nombro… Luego te gustaría que los amigos que quedan sin niñ@s se animen pronto (si es que piensan tenerlos) para que no se lleven muchos años. Pero también porque la alegría ante la noticia de un embarazo cercano ha ido en aumento, si cabe, tras haberme quedado embarazada y más aún tras tener a Minerva. Imagino que esto será porque sabes a ciencia cierta la alegría que eso supone. Ahora me siento como si casi no tuviera otro tema de conversación que no sea mi niña o todo lo que tenga que ver con crianza, lactancia, cacas… Si me junto con amigos que no tienen hijos tengo la sensación de que les voy a aburrir con mi monotema, si bien es verdad que me gusta verlos para que me saquen un poco de él y me cuenten lo que pasa por el mundo, ese mundo que a mi se me ha vuelvo del revés, hacia dentro: Minerva y su mundo. Al principio, cuando todavía estas con las hormonas revolucionadas y agotada de no pegar ojo y de todo lo que se te viene encima, piensas incluso que ya no van a querer quedar contigo. Y sientes una gran pérdida del mundo que has dejado atrás, pero que queda recompensando por esa nueva vida que tienes entre tus brazos. De la misma manera me pregunto si, cuando se juntan estos amigos con los que tenemos hij@s, se sienten igualmente fuera de lugar. Más todavía si no piensan tener niñ@s o est@s no les “interesan” demasiado (en todo su derecho están, faltaría más). Supongo que de eso se trata, de ir dejando cosas y personas atrás, para así seguir avanzando y encontrarnos con nuevas historias y nuevas personas (o personitas). Claro que para mi lo ideal sería el logro sin la pérdida. Os recuerdo que podéis dejar vuestra opinión. Aquí tenéis otras viñetas del cómic “Guía para padres desesperadamente inexpertos” de Manel Fontdevila:

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