No me acostumbro a que todo el mundo opine sobre mi niña, y lo que es peor, todos sepan lo que le pasa (aunque se contradigan unas opiniones de otras), o lo que debes y no debes de hacer. Pero como si hablo de todas estas afirmaciones no terminaría nunca, voy a hablar hoy de las preguntas que a veces nos hacen a su padre y a mí. Preguntas que me hacen preguntarme (valga la redundancia) si contestar o simplemente pasar del tema. ¿Es buen@? ¿Se porta bien? Ya se que es una pregunta típica, pero debe ser que soy una mamá atípica, porque ni hago nunca esta pregunta a otras mamás ni sé qué contestar cuando me la hacen. Pues si… lo normal, suelo contestar ¿Pero qué tiene que hacer un bebé para ser malo o portarse mal? ¡Ah, ya! “Mi nieto es malísimo, no para de llorar”, es lo que me comentó un día una vecina. Pobre, algo le pasará, pensé yo. El problema como siempre es de los adultos, l@s niñ@s no saben expresarse de otra manera. Un bebé es una personita con sus necesidades, no un muñequito que cuando “moleste” pretendamos que actúe a nuestro antojo. ¿No le dais ninguna ayuda? Esta pregunta nos la hicieron cuando Minerva apenas tenía dos meses. La verdad es que no me molestó porque se que está muy extendida la idea de que con la teta parece que se van a quedar con hambre. De hecho ya he oído varias veces lo de que dejé de darle el pecho porque se quedaba con hambre. Ya me imagino la situación. Así que achaqué la pregunta a la falta de información. Espero que viendo como sigue la nena se den cuenta de que con la teta le basta hasta los seis meses, creo que algo así contesté en su momento. ¿Y que tal duerme? Bien… lo normal, se despierta para comer, a veces se desvela y tarda un poco en dormirse, pero vamos, LO NORMAL, contesto. Como era de prever, a veces, tienes que aguantar otra pregunta, ¿pero todavía no te aguanta toda la noche? Entonces me dan ganas de recomendarles “Dormir sin lágrimas”, para que se informen bien. ¿No le ponéis chupete? NO, tajante. Y está claro que si no se lo hemos puesto no se lo vamos aponer ahora. Como si el chupete fuese una necesidad básica y no un mero sustito de plástico del pezón. Entonces tienes que oír, con ese aire de yo lo se todo, que l@s niñ@s que no utilizan chupete se meten las manitas a la boca: tod@s se meten las manitas en la boca. ¿Come bien? Esta pregunta me la hicieron hace menos de una semana. Para quien no lo sepa mi niña tiene cinco meses y toma leche materna exclusivamente, y tan sana y hermosa que está, por si alguien lo duda a la vista está. Así que me quedé mirando a mi interlocutora como interrogándola también a ella qué que era exactamente lo que me quería decir ¡Mandé! Contesté con un tímido sí. A ver, la niña come lo que quiere cuando quiere y donde quiere, A DEMANDA. Come mejor que tú, me hubiese gustado contestarle, porque come lo que necesita, ni más ni menos. ¿Y no analizan la leche? Esta pregunta se lleva la palma. Imagino que se debe a la creencia de que existe la mala y la buena leche, de hecho alguna vez me han dicho (no se si intentando halagarme o qué) que mi leche era buena. Pero no pude evitar mosquearme, porque parece que queda en entredicho que lo que por naturaleza yo puedo ofrecerle a mi bebé tenga algo malo ¿Pero no está viendo a la niña, de verdad puede creer que le falta algo o está malalimentada? Sé que según vaya pasando el tiempo tendremos que ir lidiando con nuevas preguntas. No se si contestar lo que realmente me apetece o quedarme muda, que eso también dice mucho.

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