Este sábado ha sido la última conferencia que la asociación Besos y Brazos ha promovido para dar difusión a la crianza respetuosa. Próximamente os hablaré de ella. Pero antes tengo que contaros la conferencia que dió Rosa Jové la semana anterior, y es que voy con retraso, “La crianza feliz”. Con esta conferencia, Rosa, completó el aforo del salón de actos.
Rosa Jové, además de madre de dos hijos, es socia fundadora de la fundación pro-lactancia materna de Lleida (Alleta), psicóloga clínica infantil y juvenil, especializada también en psicopediatría, responsable del programa de salud materno-infantil de UNICEF en LLeida, y actualmente está realizando un doctorado sobre el sueño infantil. Comenzó la conferencia con un cuento para que entendiéramos que la historia siempre favorece a quien la cuenta. En la actualidad hay multitud de libros escritos por adultos para adultos. Pero para ver la historia de una manera objetiva tenemos que dejar de mirarnos el ombligo y verla desde el punto de vista de l@s niñ@s. Para comprender mejor cómo actúan nuestr@s hij@s nos explicó un par de cosas: – Que somos una especia altricial, es decir, que dependemos del cuidado de los demás para sobrevivir. Por eso los bebés que se sienten atendidos lloran menos que los que no lo están. Somos descendientes de llorones, nos dijo Rosa, y es que es la única manera que tiene un bebé de comunicarse. – Que el cortex cerebral del recién nacido está inmaduro, y no estará completo hasta los 2 ó 4 años. El cortex cerebral es la parte del cerebro que regula las emociones, se encarga de la memoria, el lenguaje y el razonamiento. Por eso, antes de esa edad, no tienen memoria, ni lenguaje fluido, ni razonamiento. Por eso se desbordan en sus emociones. Y por eso, según Rosa Jové, la frase “cuanto antes… mejor” no vale; cada cosa debe ser a su tiempo. Rosa recalcó que un bebé de cinco meses está igual de preparado para dormir solo que para quitarle el pañal. He de decir que quienes se hayan leído su libro “La crianza feliz”, encontrarán que todo esto les es familiar. Si bien es verdad que la conferencia fue más o menos un resumen de su libro, me gustó poder escucharla en persona. Siempre se aprende algo nuevo, y más aún con lo que pudieron aportar algunas de las preguntas que le hicieron al final de la conferencia (la ronda de preguntas duró casi más que esta). De 0 a 6 meses el bebé necesita sentirse valioso. Necesita sentirse igual que cuando estaba en el útero materno, donde no pasaba frío, ni hambre, oía el latido y la respiración de su madre, y estaba constantemente abrazado y mecido. Si no le damos lo que necesita podemos crearle inseguridad y baja autoestima. Harry Harlow demostró la necesidad de contacto, para un adecuado desarrollo social y cognitivo. Realizó el experimento poniendo a un monito con dos madres artificiales, una de peluche y otra de alambre pero con dispensador de alimento El monito quedaba aferrado a la mamá de peluche y solo se acercaba a la otra cuando estaba hambriento. De 7 meses a 2 años el/la niñ@ necesita sentirse respetad@. No hay que forzarles, cada un@ lleva su ritmo. Por ello sería bueno conocer los periodos de tiempo en los que es normal que hagan ciertas cosas (andar, dejar el pañal, etc). En esta etapa hay que tener en cuenta: – La angustia de separación. Es importante que el bebe cree un vínculo con su madre, que esté apegado a ella. Esto es el principio de la diferenciación social. Si han tenido un vínculo seguro sabrán diferenciar quienes merecen la pena y quienes no. – La alimentación complementaria. No obligar nunca a comer a l@s niñ@s. Rosa no hizo mucha mención al respecto ya que Carlos González nos habló de ella en la anterior conferencia. – El control de esfínteres. Es normal que no controlen el pipi hasta que cumplen los cinco años o la caca hasta los cuatro, a partir de esas edades estaríamos hablando de enuresis y encopresis, respectivamente. Rosa aconsejó quitarles el pañal cuando veamos que están preparados (tanto de día como de noche, aunque esto matizó que es preferencia suya, pues lo notan y asocian más). Si se van haciendo pis y caca por todos lados es indicio de que la cosa va viento en popa, pues en el caso de que se escondan o lo retengan indica que no están preparados, les volveríamos a poner el pañal y lo volveríamos a intentar más adelante. El adulto que nos dice que nuestr@ hij@ va atrasad@ porque todavía lleva pañal (hasta los cinco años ya hemos dicho que es normal) habría que advertirle que el atrasado es él en conocimientos (me gustó este argumento, pero espero no tener que utilizarlo en un futuro). – El sueño. Es un proceso evolutivo desde que estamos en el útero materno hasta el final de nuestras vidas. Todos tenemos despertares nocturnos, de ocho a diez cada noche, tanto adultos como niñ@s, la diferencia es que nosotros ya lo tenemos controlado y ell@s están aprendiendo. Es un mito que los niños duerman como los adultos, que duerman del tirón, que todos dormimos igual (de 7 a 8 horas, por la noche) y que los niños necesiten rutinas (no hay estudios científicos que digan que las rutinas son malas, aunque tampoco lo contrario). El colecho es una práctica mayoritaria en todo el mundo, del 97% en Japón, del 92% en Noruega, Suecia y Dinamarca, y del 54% en los países donde menos se practica (España, Francia, Italia, EEUU y una parte de Canadá). La creencia de que el colecho es una práctica minoritaria se da en los países donde las farmacéuticas y las empresas de puericultura tienen mucho peso. Éstas pretenden vendernos (y de hecho consiguen engañarnos muchas veces) trozos de papá y mamá de silicona, que reproducen sonidos de nuestra respiración o ritmo cardiaco, que les mecen… como si esos sustitutos fuesen mejor que sus propios padres. Hizo mención también, como no podía ser menos, al daño que hacen los métodos de adiestramiento (en nuestro país el más conocido es el de Estivill, y es que en este método, que venden como una ayuda para que los padres enseñen a sus hij@s a dormir, se han ido copiando unos a otros con el único objetivo de enriquecerse a costa del dolor de l@s más pequeñ@s). El dejar a un/a niñ@ sol@ a oscuras le produce terror. Si no atendemos su llamada se producirá un aumento de la adrenalina y el cortisol (este mata neuronas). El sistema emocional se colapsa y el área del lenguaje queda anestesiada. En ese estado no puede entender nada, por mucho que nos empeñemos en decirle que todo irá bien. Como el cerebro no aguantaría esto, secreta endorfinas y serotonina, con lo que el/la niñ@ cae rendid@ y se duerme. Pero no hay que confundir esto con que el método haya funcionado y haya aprendido algo, todo lo contrario, el/la pequeñ@ está autodrogad@. Y con el tiempo dejará de protestar porque se dará cuenta de que no sirve de nada, pero los niveles de cortisol seguirán por las nubes, porque seguirá estando asustad@. El cerebro del/a niñ@ a esas edades no está preparado para gestionar su bienestar, y un estrés constante conduce a la depresión, ansiedad y consumo de alcohol en la edad adulta. De 2 a 5 años el/la niñ@ necesita ser comprendi@. De los 2 a los 4 años es cuando surgen las rabietas, sus ideas chocan con las de los padres. Lo mejor aquí es evitar y distraer, pues con 2 años no están preparad@s para razonar. Luego podremos ir poco a poco intentando razonar con ell@s, siempre mediante tres pasos, compresión, educación y elección. Tenemos que hacerles ver que les entendemos en su postura (comprensión), explicándoles lo que hacemos nosotros (educación) y dándoles alternativas para que aprendan a elegir (elección). Uno de los ejemplos que puso Rosa fue, (el/la niñ@ no quiere comerse la verdura) “No te apetece comerte la verdura, ¿verdad?, están mejor los macarrones que hace mamá. Pero ya sabes que en casa comemos verdura dos veces a la semana. Así que, ¿te la comes y luego eliges el postre, o te comes la mitad y para compensar luego te tomas una manzana?”. Suena muy bien, pero no se por qué me da que en la práctica no es tal fácil. Por último dejó claro que igual o más importante que todo lo anteriormente expuesto son los modelos que los padres transmitimos a nuestr@s hij@s. Es fundamental que seamos coherentes a la hora de educarles, si nosotros hacemos una cosa y a ell@s les intentamos enseñar otra, como mínimo les estaremos confundiendo.
“Un comportamiento tiránico para con los niños crea tiranos. La indiferencia hacia el llanto del niño creará adultos indiferentes no solo al dolor, sino a la simple existencia del otro” Ferran Grau Codina

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