A pesar del título que encabeza esta entrada me cuesta creerlo.
Muchos ya sabéis que el día 21 de abril finalizamos el
curso de Asesoras en Lactancia Materna que impartía el Centro Raíces, una
actividad de interés reconocida por la
IHAN, en colaboración con las asociaciones Besos y Brazos y
Parlacta.
Me ha dado mucha pena acabar este curso tan intenso, y
es que voy a echar de menos, aunque fuese sólo una vez al mes, el pasar el día
en compañía de todas esas estupendas mujeres (doulas, matronas y sobre todo
mamás de grupos de crianza), aprendiendo de sus experiencias. Creo que todas
tenemos cosas que aportar (aunque yo no soy de las que hablan mucho y hubo con
quien me hubiera gustado intercambiar más palabras). Y aprendiendo por supuesto
enormemente de esas maravillosas mujeres que hemos tenido como profesoras,
gracias a todas, pero sobre todo tengo que agradecer a Kika ser la mujer que
es, por transmitirnos su sabiduría de esa manera tan especial que sólo ella
sabe hacer.
Por otro lado me siento orgullosa de haber terminado
este curso, que me ha dado más herramientas para ser capaz de ayudar, dar apoyo
o asesorar a cualquier mujer que tenga dudas en torno a la lactancia o a
cualquier madre que se encuentre con dificultades al respecto.  
Reconozco que me da un poco de vértigo la
responsabilidad que esto conlleva, claro que hay que saber hasta donde podemos
llegar, ser sinceras con nosotras y con la persona que tenemos delante, y si
nuestros conocimientos no dan más de sí, derivarla a alguien más experto en la
materia. A raíz de esto tengo que decir que creo que es muy importante
reciclarse y seguir formándose. 
El tema más difícil y sin duda el más duro que se
trató fue el duelo, la pérdida de un hijo, la pérdida perinatal o del hijo ya
nacido. Estoy más que segura de que ninguna de las que allí estábamos lo
vivimos con indiferencia, porque de hecho lo que compartimos en aquellos
momentos fueron muchas lágrimas de dolor, a pesar de que la mayoría no habíamos
pasado por la muerte de un hijo. Es algo que esta sociedad acostumbra a
esconder, porque no es agradable, no es cómodo ver a una madre desgarrada de
dolor. No sabemos cómo actuar, qué decir, qué hacer, cómo acompañar, cuando lo
único que podemos hacer efectivamente es acompañar, estar. Lo que desde luego
no podemos ni debemos hacer es negar a una madre la muerte un hijo, aunque haya
sido una muerte perinatal, y digo “aunque” porque parece que se tiende a darle
menos importancia cuando se trata de un aborto. La muerte es un tema que nos
cuesta tratar y mucho.
Algo que también me parece muy importante y que
tampoco nos resulta fácil es cómo nos comunicamos. Oyendo por ejemplo a Bettina
Gerbeau o a Kika parece que es muy fácil, pero cuando nos encontramos en
situaciones en las que la persona que tenemos frente a nosotras, a pesar de
necesitar ayuda, se encuentra a la defensiva, desconfiada, tiene ideas u
opiniones muy contrarias a las nuestras, está nerviosa o asustada, o incluso no
quiere nuestra ayuda, cuesta mucho poder llegar a comunicar lo que realmente
queremos, sin juicios, sin ataques, sin dar por hecho ciertas cosas, tranquilas
y sin inmiscuirnos más de lo que nos concierne. Es un aspecto que no sólo
deberíamos trabajar para ser unas buenas asesoras sino para la vida misma.
Mi interés por realizar este curso vino desde el
momento en que me convertí en madre y comencé a tener problemas con la
lactancia materna, aquí podéis leer los inicios de nuestra lactancia. A pesar
de que creí estar bien informada, fue luego cuando cayeron en mis manos libros
como Un regalo para toda la vida de Carlos González y cuando empecé a asistir a
reuniones de La Ligade la leche cuando me di cuenta de que la información que hay sobre lactancia
materna es poca y en ocasiones la que hay es errónea o incompleta, debido a la
cantidad de mitos que la rodean. Empecé a leer y a querer saber más, no sólo ya
por mí y mi bebé sino por si mis conocimientos podían ayudar a otras madres, ya
que a mi me hubiese gustado y ayudado tener a alguien cerca que hubiese podido
resolverme tantas dudas. Aunque llegué al curso muy informada he aprendido
muchísimo, y es que tener de profesoras a unas mujeres con una amplia
experiencia y que además saben comunicar y transmitir eficazmente sus amplios
conocimientos, hizo que cada momento del curso fuese único.

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