Las mamás blogueras cada vez tenemos más peso. Cada una lo cuenta a su manera y tiene sus preferencias, el día a día, recetas de cocina, lactancia, porteo, educación, estudios científicos, emociones…, con humor, apasionadas, enamoradas, sencillas, serias…, pero siempre con mucho cariño y siempre como eje central nuestr@s hij@s, lo que para cada una supone ser madre. Esto es lo que nos une a todas, la maternidad en sus múltiples facetas. Quince mamás blogueras han escrito el libro, “Una nueva maternidad” que gestaron en sus vidas como madres y han parido a través de la red. De algún modo siento que ahí estamos todas reflejadas, pues es un libro escritos por madres para madres, o cualquiera que esté interesad@ en la maternidad. Illena, de Tenemos tetas, y una de las autoras de este gran libro (estoy deseando que caigan en mis manos), nos invita en su blog a participar en un sorteo donde el premio no es nada más y nada menos que un lote de libros compuesto por “Una nueva maternidad” y “Hermanos de leche”. Sólo tenemos que contar lo que es para nosotr@s esa nueva maternidad. Cuando me quedé embarazada, auque tenía claras algunas cosas, como que quería darle el pecho a mi hija o que quería tratarla con respeto, no fue hasta un poco más avanzado el embarazo e incluso ya con mi hija en brazos, cuando me di cuenta de que si quería respetarla, la crianza que hasta ahora había conocido y que es lo “normal” y “general” en nuestra sociedad, entraba en conflicto con mis nuevas emociones. Dejar a tu bebé recién nacido en otra habitación para que se vaya acostumbrando o darle un azote esporádico no eran ya para mí sinónimo de respeto. A veces recuerdo mi forma de ver las cosas antes, lo que siempre había oído, “no le cojas que se acostumbra”, “déjale que llore que te está tomando el pelo”, “si es que tan pequeños y ya son más listos que el hambre, si te dejas hacen contigo lo que quieren”, etc, etc, y pienso: Menos mal que me di cuenta a tiempo. No se si mi sentido común, mi ansia de información, mi instinto, o empaparme del inmenso amor que me inspiraba mi hija, me salvó de las garras de la indiferencia, la ignorancia y la crueldad, con que a veces se trata a l@s más pequeñ@s en nombre del amor. Busqué entonces información y me di cuenta de lo desinformados que estamos y de la cantidad de mitos y mentiras que a día de hoy circulan en nuestra sociedad, y lo que es peor, much@s se los creen a pies juntillas o no se molestan en contrastar. Asistí a reuniones sobre lactancia, me junté con mamás en los cursos postparto que tenían opiniones sobre la crianza parecidas a la mía, asistí a grupos de madres, conferencias, talleres… y me di cuenta de que existía otra corriente, aire fresco y limpio, otra concepción de la maternidad, respetuosa con las necesidades de l@s pequeñ@s, conectada con sus bebés, consciente de todo lo que representan esas nuevas vidas que dependen totalmente de nosotr@s. He tenido la suerte de conocer personalmente a gente afín a mí, a pesar de no ser la tónica general, y de conocer todavía más gente, con las mismas inquietudes maternales, en la red, donde algunas madres, por desgracia y al mismo tiempo por suerte, habían encontrado el único consuelo, apoyo y ayuda para la crianza que han elegido. Cuando decidí crear un blog para plasmar todo lo que iba aprendiendo con mi hija no me imaginé encontrar a tantas y tantas madres preocupadas por lo mismo. Tengo la suerte de no sentirme sola en mi entorno con mi maternidad, pero también es muy importante para mi el saber que, a través de la red, esto no es sólo cosa de unas pocas madres locas, sino que cada vez somos más, en todos los lugares, las que soñamos con un embarazo, un parto y una crianza respetuosa, un mundo mejor. En esta nueva maternidad que vivimos podemos sentirnos apoyadas, acompañadas, no juzgadas. En esta nueva maternidad que apareció ante mí con mi hija, puedo estar segura de que lo hago muy bien, dándole brazos, alimentándola de mi pecho, respetándola como ser humano que es (son pequeñit@s pero siguen siendo personas, que no se nos olvide). En este nuevo mundo anelado, yo desearía que tod@s l@s niñ@s tuviesen lo que he mencionado. Pero para ello tod@s tenemos que ser conscientes de que el futuro empieza con nuestros bebés. Partos respetados, lactancia igualmente respetada (información veraz, apoyo y ayuda si es necesaria, hasta que esté instaurada, y lactancia artificial prescrita sólo por el pediatra cuando sea estrictamente necesaria), ampliación de la baja maternal, políticas de conciliación reales (en las que padres e hij@s puedan pasar todo el tiempo posible juntos), respeto por las necesidades y ritmos de l@s niñ@s, enseñanza personalizada en los colegios y más facilidades a los que decidan hacerlo en casa. Una sociedad empática*. Si conseguimos todo esto tendremos niñ@s más felices y padres más felices. Y en un futuro tendremos adultos psicológicamente sanos y las cosas en el mundo irán mucho mejor. *Este término no aparece en la RAE.

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