Quiero dar todo mi apoyo a nuestras compañeras argentinas. La diputada María Elena Petrona Chieno pretende prohibir los partos domiciliarios planificados asistidos por matronas en Argentina. Desde Deseo Primal nos invitan a unirnos para que nuestras voces sean escuchadas y nuestras decisiones y derechos reconocidos.
No puedo entender de ninguna manera las razones que llevan a esta mujer a querer quitar al resto de sus iguales un derecho que les corresponde como mujeres libres que deciden sobre su cuerpo y sobre la manera en que quieren traer a sus hij@s al mundo. Por todos es sabido que el embarazo no es ninguna patología, por tanto nadie puede obligarnos a que, llegado el momento cumbre de un embarazo sin riesgos, tengamos que hacer lo que los demás decidan por nosotras que tiene que ser. La decisión es nuestra. ¿Cómo puede creerse alguien con derecho a arrebatarnos nuestra libertad de decisión? Esta desfachatez se puede resumir en tres palabras: prepotencia, desconexión y autoritarismo.
Cuando una mujer comenta a su alrededor que quiere parir en su casa, que quiere un parto fisiológico, rodeada de la gente que quiere, asistida por mujeres de confianza, en un ambiente tranquilo, seguro y agradable, y donde se va a respetar totalmente el ritmo de la madre y el bebé que está por venir, sin ninguna intervención innecesaria, se la suele tachar de irresponsable, cuando la verdad no puede estar más lejos de la realidad. Precisamente la mujer que decide plena y conscientemente parir en casa es una mujer que se ha informado y conoce todas las opciones, no se ha dejado llevar por lo que es “normal” sin plantearse nada y dejando la responsabilidad y las decisiones de un proceso que la pertenece, en otras manos. No digo con esto que la mujer que decida parir en un hospital no lo haga, esté mal, que esté equivocada o que no se haya informado, sino que de lo que se trata es de tener libertad para decidir y más cuando se tiene un conocimiento real y consciente al respecto.
Cuando estaba embarazada me gustaba la idea de un parto en casa, pero no busqué información, en el fondo me daba miedo, tantos falsos mitos que se oyen y que terminas creyendo me paralizaron. Luego, con mi hija ya a mi lado, he leído historias maravillosas, mágicas, de partos en casa, de mujeres valientes, de mujeres que se han preocupado por tomar las riendas y han podido vivir el momento más maravilloso de sus vidas, tal y como ellas habían decidido que fuese. Cada vez que leo esas historias no puedo evitar emocionarme por la energía, la espiritualidad y el grandísimo sentimiento de amor que transmiten. Tengo muy claro, que si en un futuro decidimos ser padres de nuevo, nos informaremos concienzudamente al respeto, hablaremos con familias que hayan vivido esos momentos y matronas que hayan asistido partos domiciliarios, y a partir de ahí, entonces, podré elegir lo que crea más conveniente para mí y mi bebé. Porque yo quiero elegir, dónde, cómo y con quien parir, porque es un derecho que toda mujer tiene, la libertad de poder elegir su parto.

«Yo elijo Dónde, Cómo y Con Quién parir», es una red que tejemos hombres y mujeres para manifestar nuestro desacuerdo con la iniciativa de prohibir que las parteras asistan partos domiciliarios planificados en Argentina. Es nuestra manera de dar voz y rostro a todos aquellos que deseamos elegir en libertad, a los que buscamos nacimientos distintos para nuestros hijos. Creemos que es urgente manifestarnos, exponer nuestras razones y contar nuestras historias.

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