Hace ya un tiempo tuve una conversación con una amiga
sobre las cesáreas. Al comentarle que en algunos casos las cesáreas podían
haberse evitado, me sorprendió afirmando que de ese modo se evitaba el dolor, y
que ella y su hermano habían nacido por cesárea y tanto su madre como ellos
habían evolucionado con normalidad. Parecía estar convencida de que la cesárea
era la mejor opción (al menos para ella) para da a luz. Me pilló tan de
sorpresa que aunque intenté explicarle que siempre es mejor un parto vaginal,
que para eso estamos diseñados, quedé con ella en que escribiría una entrada
explicando por qué es mejor un parto vaginal (siempre y cuando no haya riesgos
para la madre o el bebé) y los riesgos de las cesáreas.
Que nos de miedo el dolor al parto puedo entenderlo,
pero en ese caso podemos optar por la epidural, claro que esta también tiene
sus riesgos y no estaría demás conocerlos. De todas formas sería conveniente no
adelantar acontecimientos, porque quizás pensemos que el dolor nos va a
superara y resulta que no es tanto como creíamos. Sería buena idea intentar
trabajar ese miedo e informarnos para estar más tranquilas.
Cada vez que oigo a una mamá relatar la experiencia de
su cesárea ser me parte el corazón. Que nada más nacer tu hij@ apenas puedas
verl@, y ya no digo ni tocarl@, y se lo lleven y estés en el mejor de los casos
1 hora (no es lo habitual, porque suelen ser bastantes más) sin saber nada de
él/ella, cómo estará, si llorará, si tendrá hambre, si se sentirá sol@, si
tendrá frío, si se encontrará bien…

Si a mi me hubieran separado de mi hija nada más nacer
habría entrado en un estado de ansiedad alarmante. Hace poco una mamá nos
contaba que se puso tan nerviosa cuando se llevaron a su bebé tras la cesáreas
que los mismos sanitarios se dieron cuenta de que la mamá así no podía estar y
que su estado iba en detrimento de su recuperación. Esta mamá sólo quería, sólo
necesitaba, estar con su bebé. Y su bebé necesitaba estar con ella, porque no
nos olvidemos que ell@s también sufren ante la separación y mucho.

Ahora muchos papás pueden hacer canguraje con su bebé
hasta que permiten a la mamá reunirse con ellos, esto para el bebé es
maravilloso. Pero aun así, una madre a la que le arrebatan a su bebé no puede
sentirse bien ni recuperarse en condiciones.

Es esperanzador saber que esto en algunos hospitales
va cambiando.
– Lesión
de vejiga, útero y vasos sanguíneos.
– Hemorragia.
– Coágulos.
– Embolismo
pulmonar.
– Infecciones.
– Dificultades.
con actividades normales y dolor en la incisión meses después.
– En cesáreas no
planeadas es mas fácil que las mujeres experimenten emociones negativas, (baja autoestima,
sensación de haber fallado…).
Y a continuación los riesgos que una cesárea conlleva
para el bebé:
– En
cesáreas programadas algunos bebes nacen antes del momento de estar listos y
pueden presentar problemas respiratorios o alimenticios.
– En comparación
con los nacimientos por vía vaginal un 50% de los valores de apgar son más
bajos y requieren más frecuentemente asistencia respiratoria.
– L@s niñ@s que
han nacido de una cesárea programada pueden desarrollar hipertensión pulmonar.
– Riesgo de
cortes en el bebé. Podéis leer un caso aquí.
– Ictericia.
– Debido a la
separación que sufren madre y bebé el vínculo madre-bebé se ve afectado, al
igual que ocurre con la lactancia materna (lo cual no quiere decir que el
vínculo no se establezca o que sea imposible la lactancia).

Con esta entrada no quiero ir en contra de las
cesáreas necesarias, pues gracias a estas se salvan las vidas de miles de
niños. Lo que no quiero es que se tome a la ligera esta práctica porque de esa
manera la mamá no sufre dolores (que le pregunten a las mamás que han pasado
por una cesárea si han sufrido dolores o no en el postparto) o porque para el
bebé es menos estresante (el bebé que nace por parto vaginal recibe un “abrazo”
al recorrer el canal del parto que le ayuda a vaciar de líquido amniótico los
pulmones y las vías respiratorias, contribuyendo a poner en marcha su
organismo). Antes de programar cesáreas a conveniencia de madres (y padres) o
médicos habría que informarse muy bien de los riesgos que conlleva esta
práctica, e igualmente las personas que atienden partos deberían permitir a las
mujeres seguir su proceso de parto a su ritmo y sin prisas, a no ser que
realmente haya que intervenir por riesgo para el bebé o para la madre.
Mucho menos quiero con esta entrada que las mamás que
han pasado por una cesáreas se sientan ofendidas o culpables, pues bastante mal
lo pasaron ya en su momento angustiadas tras la separación de su bebé, las
molestias en el postparto y muchas veces una herida no sólo física que continua
doliendo.
Aprovecho que recientemente ha circulado este vídeo por
las redes sociales para dejároslo por si alguien no lo ha visto:

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